Aficiones

Me gusta matar gente. Por simple y llana diversión; vulgar entretenimiento. No pierdan el tiempo buscando razones enrevesadas; no tuve un padre autoritario ni me maltrataron en la escuela. En ese sentido, y yo diría que en cualquier otro, soy una persona tan normal como cualquiera de ustedes: amable, inteligente y aunque esté mal que lo diga yo, bastante guapo. Se trata de que sencillamente, disfruto al disponer de la vida de otra persona y tener el poder de acabar con ella. Decir algo así no resulta políticamente correcto, lo sé, pero es al fin y al cabo lo que me gusta hacer y no encuentro razones para ocultarlo. Tampoco me miren así; la historia de la Humanidad está plagada de guerras, genocidios, asesinatos y crímenes violentos de todo tipo, así que es obvio que no soy el único con este tipo de aficiones: a los seres humanos nos gusta matarnos unos a otros, y a los hechos me remito. Esa es la simple y cruda realidad. La diferencia es que algunos estamos dispuestos a admitirlo y otros no.