¡Viva la Democracia!

Hola niños, niñas, y pelotitas de goma.

Ayer, por fin, se acabaron las putas elecciones; se acabaron los insultos, las promesas de siempre y la vergüenza ajena. Ayer, también, por primera vez en mi vida —y tengo 31 años, que se dice pronto— fui a votar. Si nada cambia, esa será probablemente la última vez en mi vida que vaya a votar, teniendo en cuenta que a todos los efectos, y puesto que no voté ni al PSOE ni al PP, hubiese dado lo mismo que el presidente de la mesa electoral hubiese roto mi papeleta delante de mis narices en lugar de meterla en la urna. Eso de que nos ha costado mucho conseguir una democracia para no ir a votar es muy bonito, y lo llevo oyendo muchos años, pero la verdad, con esta mierda de sistema electoral, es normal que mucha gente se quede en casa. Porque en la mayoría de las provincias, o votas a alguno de los partidos mayoritarios, o el resultado es básicamente el mismo que si uno no fuese a votar. Y las cosas seguirán así, por los siglos de los siglos.

Por poner un ejemplo, se habrán dado cuenta de que Izquierda Unida, con casi un millón de votos, ha sacado dos escaños, mientras que Convergencia i Unió, con aproximadamente setencientos cincuenta mil votos, ha conseguido once escaños. Dicho de otra forma, un votante de CiU vale unas cinco veces más que un votante de IU. Esto es culpa, como se pueden imaginar, de nuestra bonita ley electoral, que como bien apunta Somos lo más tonto que hay, es una ley que «fue promulgada [...] en plena Transición, y con pocas o ningunas ganas de volver a una dictadura, o a una situación que pudiese llevar a una nueva guerra civil, [y] la idea era conseguir consolidar los partidos más cercanos al centro (PSOE y UCD en el momento) para dejar los radicalismos a un lado.» El problema es que hace unos cuantos años que dejamos atrás la Transición, y lo que se deja a un lado no son los radicalismos sino partidos políticos legítimos y razonables.

No me voy a enrollar más. Yo sabía que la ley electoral era injusta, pero la verdad, no me imaginaba que mi nivel de ignorancia y de injusticia de la ley llegaba a ese extremo, y estoy bastante seguro de que hay mucha gente que lo desconoce (ignorantes somos muchos). Además, el hecho de que ninguno de los partidos mayoritarios esté decidido a modificarla indica lo poco que les importa y lo mucho que les favorece (no hay más que ver esa llamada a ejercer el "voto útil"). El resto de la información la tienen en El Utilómetro, aunque si han votado ustedes a una de esas fuerzas llamadas "minoritarias" (y no nacionalistas), les recomiendo que no lo lean. Acabarán de mala hostia, justo como un servidor.

Ah, sí. Enhorabuena a los premiados.

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Para distendir un poco los ánimos, les presento a nuestro candidato a Eurovisión: Rodolfo Chiquilicuatre. Como dicen por ahí, es lo más apropiado, mandar a un festival de música de risa una canción de broma. Atentos a la "bailarina" de rojo (habitual colaboradora de Buenafuente) y a la "familia" de Rodolfo. Otra cosa no, pero audiencia este año no faltará y risas tampoco, y más teniendo en cuenta que no somos los únicos.

Ganar no ganaremos, pero y lo que nos vamos a reír, ¿qué?