Yo o preguntas y respuestas

Hace cosa de una semana y pico participé en el I Premio de Relato mínimo Diomedea, que organiza Sergi Bellver en su blog, con tres relatos: María (tenía razón), Extraños, y Rosemary. A pesar de mis esperanzas, tras conocer el fallo hoy, no sólo no he ganado, sino que además, no he tenido una triste mención consolatoria. Pero no se preocupen, mi ego y yo estamos convencidos de nuestro gran talento literario y de la incapacidad del resto del mundo para captar nuestra genialidad, así que seguiremos intentándolo hasta que dejemos de hacerlo. Después de todo, Van Gogh no fue el primero en morir en la miseria siendo ahora mundialmente reconocido, y con toda probabilidad tampoco será el último. Claro que tampoco me gustaría ser el siguiente, ya que pensándolo bien, una vez muerto, para qué coño quiero yo que me digan que mis textos son la ostia; exacto: para nada. Bueno, pelillos a la mar. En confianza, sí, pensaba que al menos dos de los relatos (Extraños y María (tenía razón)) tenían una cierta calidad, que eran de un nivel decente, pero al parecer el listón está más alto de lo que yo creía, incluso quizá demasiado alto para un servidor. No se preocupen, no me dejo amilanar con tanta facilidad. En mi defensa, y aunque pueda esto considerarse probable y acertadamente como una deformación del conocido amor de madre, me veo obligado a decir que los relatos ganadores no me entusiasman lo más mínimo, como sí me ha pasado con otros relatos. Como verán, la imparcialidad no tiene cabida en mi ser, y admitámoslo, no estoy hecho para admitir la realidad ni la justicia, o visto desde otro prisma, la realidad no está preparada para admitirme a mí.

El caso es que a raíz del fallo del concurso, me he puesto a mirar las bitácoras de los finalistas, y algunas de ellas están dedicadas de manera casi monotemática (en un sentido no peyorativo de este término, aunque todo lo que es "monocosa", por llamarlo de alguna manera, me aburre terriblemente a los pocos minutos por defecto de fabricación) a la literatura. A los cuentos, las novelas, artículos de literatura, escritores vivos, difuntos, conocidos o desconocidos, análisis de técnicas y autores y libros, revistas de literatura, historia, curiosidades, etc. A continuación he pensado en todas aquellas dedicadas exclusivamente al tebeo, al cine, a la música, o a la fotografía, en aspectos y profundidades que exceden con mucho todo lo que a mí me gustaría aprender de cada una de estas disciplinas. Claro que yo no estoy solo en el mundo, y entiendo que a otras personas dichas profundidades les parecerán necesarias (incluso comprendo que lo sean, independientemente del público afín). Bueno, sin querer desviarme del tema, yo les pregunto a todos ustedes, y me refiero con mis preguntas tanto a ellos como a aquellos de ustedes que tengan blogs temáticos de este tipo: ¿cómo son capaces? ¿Cómo consiguen mantener la afición por algo durante tanto tiempo? ¿Cómo pueden sostener esas intensidades de interés? ¿Cómo llegan a querer profundizar tanto en algo? ¿Por qué yo me aburro mientras que ellos —o ustedes— perseveran en su estudio de estas disciplinas, y además, disfrutan con ello? ¿Qué extraño don poseen ustedes que yo, que con alguna honrada excepción me canso a los dos meses de cualquier cosa que no sea yo mismo, no poseo? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿A quién hay que comprar? ¿A quién hay que venerar? ¿A quién he de venderle mi alma? ¿Alguien, alguien, alguien puede darme una respuesta?