U Ge Te

Mi señora está afiliada a UGT. Así que, para consultar algunas cláusulas del contrato de su nuevo trabajo, ciertamente abusivas, decidió hacer uso de su cuota trimestral y los servicios de esta loquesea sindical. Después de media hora al teléfono y hablar con una variedad considerable de personas pertenecientes a una variedad considerable de federaciones (imagino que es lo que vienen a ser departamentos), consiguió finalmente saber el número de la federación que le correspondía, de acuerdo a la actividad económica de su nueva empresa.

Hoy, una vez conocido el número de teléfono de la persona que —en teoría— debía atenderla, ha vuelto a llamar. Y de nuevo, le han vuelto a pasar por un número indefinido de personas que, de nuevo, consideraban que la consulta no era de su competencia. Todo eso, sin ni siquiera conocer cuál era la consulta. Claro. Finalmente, un alma caritativa le ha pedido un número de contacto para poder llamarla tras aclarar entre ellos quién debía coger el teléfono y responder a una consulta trivial sobre un par de preguntas que seguramente puedan ser contestadas independientemente de la actividad económica de su nueva empresa.

Eso pasó a las doce del mediodía.

Son las once y veinte de la noche.

Me pregunto si aún siguen discutiendo de quién es competencia tan complicada cuestión. Deberían irse a casa.

(...)

Imagino que firmará.