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«Las estadísticas de homicidios son un tipo de evidencia importante para las teorías de las relaciones humanas. Tal como Daly y Wilson explican, "matar al antagonista es la última técnica de resolución de conflicto a la que se recurre, y nuestros antepasados lo descubrieron mucho antes de que fueran personas". Los homicidas no pueden ser descritos como el producto de una mente o una sociedad enfermas. En casi todos los casos, una muerte es algo imprevisto e indeseado; es el clímax fatal y desastroso de una batalla de enfrentamiento en la cual la sensación de estar en la cuerda floja ha sido llevada demasiado lejos. Para cada asesinato habrá un sinfín de argumentaciones que pueden tranquilizar y un sinfín de amenazas que no son llevadas a cabo. Lo cual hace del homicidio un excelente modo de aquilatar el conflicto y sus causas. A diferencia de conflictos menores que sólo pueden ser descubiertos a través de informes que los involucrados en los altercados pueden amañar, un homicidio deja tras de sí una persona desaparecida o un cuerpo muerto, que son difíciles de ignorar, y los homicidas, además, son investigados meticulosamente y documentados.»

Steven Pinker, Cómo funciona la mente.