The One Thousand (1000) Post

Este es el post número mil. Sí, pero tengo un pequeño problema con él, porque aunque lo parezca, no es lo mismo el post número mil que el cliente número mil. Tengo la intuición de que escribir el post número mil hablando del post número mil es como si el supermercado se hiciese a sí mismo la compra número mil, y el premio de celebración de la compra número mil fuese la compra número mil. Y eso sería, cómo decirlo, hacer trampas. No se si me entienden. El caso es que pienso que debería escribir el post número mil, como si no fuese el número mil, como cualquier otro, y entonces, en el post siguiente, en el número mil uno, hablar del post número mil.

Pero no.

No voy a hacer eso. No por nada, sino porque no, simple y llanamente. No quiero, y punto. Olvida el "Justifica tu razonamiento" que había en el colegio barra instituto barra universidad barra etc tras cada pregunta susceptible de contestarse con un monosílabo afirmativo o negativo, porque ya no sirve. Ya no aplica. Ya no es útil. Cuando la pregunta no está impresa sobre un papel o reflejada en un monitor, te das cuenta de que muchas cosas pasan porque sí, y en ocasiones lo mejor es no buscarles una razón. Pero en ocasiones es necesario hacerlo, de vez en cuando, sólo para desempolvar un poco lo que llevas dentro y no olvidarte de ti, siempre y cuando esa búsqueda no se te lleve a ti por delante.

Que metafísico me estoy poniendo, coño.

Estoy bien, mamá, esto es sólo una entrada de un blog (sólo la número mil) y eso de ahí arriba sólo un estilo expresivo. Fíjate que en realidad, no he dicho nada, pero *parece* que lo haya dicho. Digo que sí, pero que cuando sí, a veces no. Pero tengo que escribir así porque intuyo que a la gente le gusta más ese estilo que las típicas y aburridas entradas de prosa y opinión que pongo desde hace algunos meses, aunque a mí me parezca un estilo —el anterior— más bien tonto y vacío. Su truco está en eliminar la duda, cualquier atisbo de reflexión, y por último la justificación (¿ven lo que les decía antes?) de toda afirmación y dar la impresión de que no has estado más seguro de nada en tu vida; lo sabes todo, sabes que lo sabes, sabes que sabes que lo sabes, y así ad infinitum. Estás tan seguro de lo que dices que casi das asco. Una buena dosis de nihilismo, indiferencia y cierta apatía es también muy recomendable; la miseria personal es un buen recurso de marketing, pero siempre sin acento. La vida es una mierda, aunque sepamos que no lo es. Todo eso junto, impresiona a cualquiera, sea fachada o no.

No estoy haciendo una crítica de nada. No.

Yo es que antes escribía así, más o menos, aunque ya no más. Nada realmente serio se puede escribir así; quizá un par de ideas, un par de opiniones, pero nada que uno quiera que vaya más allá. Es un estilo demasiado pretencioso, demasiado vacío, demasiado fácil. Mi señora me dice a veces: cuando te leía, parecías más "guay", el más "guay". Dabas la sensación de ir a tu bola y pasar de todo el mundo. Y (me) remata afirmando que en realidad, tú no pasas de la gente. Aunque seguramente no sea la persona que más me conoce del mundo, algo me conoce, así que se pueden fiar. La cuestión es que para el post número mil de hoy, The One Thousand (1000) Post, había pensado que no estaría mal recuperar aquel estilo de antaño. Sólo por hoy, y en el siguiente, seguir como siempre, o como últimamente. Pero al final, esto es lo que me ha salido, que ya ven que no es ni una cosa, ni la otra.

Ah. Y por hoy, ya que estamos de aniversario y cambiamos de milenio, dénse el lujo de poner un comentario, que es gratis. Porque yo lo valgo.