Seis de julio

Querido diario,

Mi hermana partió el sábado por la noche hacia Limerick, Irlanda, en lo que se supone que es un viaje subvencionado para aprender inglés. Claro que teniendo en cuenta que se ha ido con una de sus mejores amigas, es muy posible que su vocabulario no se incremente sustancialmente durante las tres semanas de estancia; tampoco creo, en mi ignorancia, que Irlanda sea el mejor lugar del mundo para aprender el idioma anglosajón, por aquello del acento (tuve un compañero irlandés en Atlanta al que no entendían ni los propios americanos), pero esa es otra historia. Su viaje empezaba cogiendo un autobús de línea de la compañía ALSA, que les llevaría de Valencia a Barcelona, donde tenían que coger otro hasta Girona, uno de los primeros aeropuertos de Ryanair, y allí finalmente el vuelo hacia el norte. Hasta aquí, todo parece muy normal.

El problema es que el conductor de la línea Valencia - Barcelona no conocía el camino, y se perdió. Se pasó la salida y se puso a preguntar a los clientes si alguno sabía ir a Barcelona. Sí. Como se lo cuento. Así que entre unas cosas y otras, entre llamadas a unos y a otros, me pierdo, no me pierdo, es por aquí, no es por aquí, el autobús pasaba por Castellón cerca de las cuatro de la mañana; es decir, que le costó tres horas y media hacer un trayecto de 70 km. Como era de esperar, tampoco conocía Barcelona. Se equivocó de entrada y se la cruzó de punta a punta, con lo que un viaje que tenía que durar unas cuatro horas se alargó más de siete horas, con lo que llegaron al bus de Girona y al avión casi de milagro. Pero llegaron. Ya sé que parece increíble que un conductor de una línea regular de dos grandes capitales como Valencia y Barcelona no conozca el camino, pero les juro que es verdad.

Es posible que si mañana tengo tiempo, me acerque a rellenar una hoja de reclamaciones. Ya veremos. Y aunque tenía alguna otra cosa apuntada, si les parece lo dejaremos aquí, que en esta silla estoy sudando como vayan ustedes a saber qué, y además es hora de cenar. Bueno, quizá sea algo tarde para eso, pero tendré que comer algo.

Si puedo, mañana más.

Bona nit, querido diario.