Que si esto, que si lo otro

Tengo un amigo, de corte liberal -es decir, de corte Libertad Digital-, que cada vez que me meto, recuerdo, o menciono con segundas los miles de millones que ganan los bancos cada año y por contra lo apretado que van muchos millones de personas -sus clientes, esos que siempre tienen razón- para llegar al final de mes, me pregunta si es que pienso que los bancos no están ahi para hacer dinero. Sí, supongo que sí. Claro que sí.

Pero no puedo negar que cada vez que en las noticias salen los ya tradicionales incrementos de beneficios anuales, me viene a la cabeza el concepto de ladrón. El concepto de abuso. Que tendré razón o no, pero no puedo evitarlo; considérenlo algo inconsciente si quieren. Y que casualidad que ayer, al llegarme el próximo recibo del seguro del coche, me vino a la cabeza el mismo concepto... aparte de una mala leche bastante considerable. El caso es que Catalana Occidente ha decidido, motivados por un accidente que tuve hace unos meses, subirme el recibo de este año, hasta un total de quinientos un euros con treinta y seis céntimos (#501.06#). Lo que viene a ser casi un 20% más de lo que pagué el año pasado.

En fin, que visto el panorama, llamo a mi "agente" y le comento el tema. Que no es un amigo, pero es un conocido anterior al hecho de que sea mi "agente". Y me dice que si esto, que si lo otro, que si lo de más allá, que lo siente, que no se puede hacer nada, que así son las cosas y que el año que viene, dios dirá. Y como yo me fio más bien poco de las promesas a un año vista, y más cuando trato con bancos, seguros, y otras sucursales de Tio Gilito Corporation, allá que me he ido a mirar en Línea Directa. Una compañía que carece de oficinas. Que se gestiona todo por teléfono. Y con la que me ahorro dieciséis euros (#16#), a la vez que aumento la cobertura al incendio y robo (no, no hace falta que nadie me ayude a comprobar nada, gracias).

Y allá que me voy a llamar al que es ya mi ex-agente de seguros, y le planteo la situación. Y me dice que le dé un año, que tenga paciencia, que si las compañías telefónicas esto y aquello, que si la gestión personalizada, que si el trato directo con el cliente, y etc. Así que le digo que sí, que lo siento, que sé que no puede hacer nada, pero que así son las cosas y que el año que viene, dios dirá. No le he dicho que cuando dí el parte, no hablé con él sino que lo mandé por fax. Ni que hasta ahora, me ha servido de nada en absoluto tener una atención personalizada. Ni que dicha atención personalizada se fundamenta en que realmente, jamás tengan que atenderte, porque eso significa que eres un buen cliente.

Pero sólo porque soy buena persona y no una compañía de seguros. Y el año que viene, dios dirá.