Mi querida apatía

Vuelvo a estar apático. Bueno, no se si es apatía, estrés, falta de sueño (aunque no es eso lo que me sobra) o este cansancio que me persigue desde hace meses.

Este estado es en cierta manera contradictorio. Por una parte tiendo a encerrarme más en mi mismo (de eso L. sabe bastante), lo que hace que adquiera una (supuesta) profundidad que últimamente no acostumbro a tener. Es casi lo que me pasa cuando tengo resaca (algo que por cierto hace más de un año que no tengo). Es como si viese una nueva dimensión que en ocasiones normales no percibo. Me siento más creativo intelectualmente (guau) y pienso más sobre más cosas, reflexiono mucho más. En realidad, este ha sido mi estado durante años.

Pero por otra parte esa misma apatía hace que generalmente renuncie a escribir todo eso como lo estoy haciendo ahora, me vuelve más vago y con menos ganas de hacer cosas. Pensar es una cosa, escribirlo una muy diferente. Y a pesar de que pienso más, escribo menos y leo menos, por lo que al final todos esos pensamientos 'extra' acaban perdiéndose por el retrete del tiempo. Quizá sea mejor así, pero no lo creo (me inclinaba a decir 'no lo sé', pero eso hubiera sido un mero recurso literario y no expresaría lo que pienso). Me cuesta sobremanera sentarme delante del ordenador, sobre una hoja o cualquier otra cosa y plasmar todo lo que siento, y es en cierto modo frustrante, porque cuando vuelvo aunque sea temporalmente a la —supuesta— normalidad, me encuentro a veces (por suerte, cada vez con menos frecuencia) vacío y añorando mi querida apatía.

A lo mejor por eso estoy escribiendo este blog (¿weblog?), para forzarme un poco y no dejar que todo se pierda. O a lo mejor porque soy demasiado vanidoso para dejar que se pudra en un archivo de mi ordenador oculto a los ojos de los demás y en realidad no tiene nada que ver con todo eso. Si, definitivamente es por eso.