Mi almohada y yo

He aquí una de esas situaciones típicas de mí.

Me levanto —me levantan— hoy a las dos, listo para meterme tres muslos de pollo a la naranja entre pecho y espalda. Como, y llamo a Óscar para ver que planes tiene. Ninguno, nos vamos al pueblo dentro de un momento. ¿Vienes?. Uhhmm... Al pueblo. Qué pereza, pero tampoco estaría mal, así me despejaría de la urbe. Creo que dormiré la siesta y lo consultaré con la almohada. Y hace un rato me levanto con más dudas que antes de acostarme. ¿Pueblo o cine? (de momento, con dos alternativas es suficiente). Y la misma pregunta en mi cabeza ad infinitum. Cada minuto que pasa estoy menos deciso y más in-deciso. Y el tiempo corre. Y la presión es cada vez mayor. Somos once contra once, me repito. El fútbol es así. No hay mal que por bien no venga. ¿Pueblo o cine? ...