Lo mejor que le puede pasar a un cruasán

Esta tarde he ido a ver con L. la citada película, a pesar de su escepticismo inicial y mi promesa de no ver películas españolas (por cuestiones relacionadas con el puto cánon de los CDs). Me ha entusiasmado menos de lo que me esperaba, aunque esto es achacable en un 100% a mi actual estado de ánimo, y a pesar de ello (algo que dice mucho a favor de la pelicula) han habido varias escenas con las que me he reido bastante. A L. le ha sucedido al contrario, y le ha gustado bastante más de lo que esperaba.

A falta de una descripción mejor, sólo puedo decir que es una película sin pretensiones (en el buen sentido de la expresión), muy divertida, con un Pablo Carbonell en su línea (y que a veces recordaba al protagonista del libro La conjura de los necios), y que desde luego vale la pena ir a verla, porque no hay muchas películas últimamente donde te puedas reir.

Creo que tengo el libro por aqui, así que en cuanto acabe el segundo de Auster —sí, me he comprado otro—, El palacio de la Luna, creo que me lo leeré porque imagino que estará a la altura.