Inland Empire

Ayer por la tarde, motivado por la crítica de un sujeto que sin duda alguna estaba bajo el efecto de las drogas, mi señora y yo nos tumbamos en el sofá a ver Inland Empire, de David Lynch (autor también de la recomendada El hombre elefante). Anteriormente, ya había intentado ver la, a decir por los comentarios, críptica Mulholland Drive, sin éxito como pueden imaginar, por lo que mi actitud ante la película era más escéptica que otra cosa. Diciéndolo de otra forma, pajas mentales no, gracias.

Admito que durante los dos primeros minutos aproximadamente (quizá fuese algo menos) permanecí optimista; tenía buena pinta, o al menos no demasiado mala: se dejaba ver, que no es poco. Después, durante los interminables ochenta y ocho minutos que les siguieron, estuve (estuvimos) buscando el sentido a una cinta cuya duración total es de tres horas, con la vaga esperanza de que al final del túnel hubiese alguna tenue luz, o se insinuase alguna forma de encajar las piezas del puzzle; algo que haces hasta que te das cuenta de que no hay túnel ni nada, sino que estás encerrado en una habitación a oscuras, ni tampoco hay puzzle sino un montón de escombros sin nada que ver entre sí. Y entonces pasa lo que tiene que pasar: que uno se cansa de esperar, se harta de tanta intelectualidad chorra tanta gilipollez y tanto experimento visual, decide que ya basta de perder el tiempo, y apaga el DVD.

Puedo admitir que hay películas que a mí no me gustan por su excesivo intelectualismo, pero que tienen cierto trasfondo de algún tipo. Por poner un ejemplo, Cache de Haneke me parece, como producto de entretenimiento, una auténtica basura. Como análisis social, filosófico o psicológico, quizá tenga más sentido, pero a menudo, llegar a ese nivel en una cinta cinematográfica supera con creces mi capacidad de sufrimiento y voluntad, aunque entiendo que alguien pueda tener ganas de llegar a eso, o simplemente, querer decir que ha llegado a eso por razones que no vienen al caso. También hay que ser capaz de distinguir los infinitos matices que hay entre la simplicidad idiota de Spiderman 3 y la complejidad incomprensible de Inland Empire, y no polarizar en exceso el asunto, como algunos hacen.

Y bueno. No voy a argumentar más, porque para qué; seguro que a alguno de ustedes le parece la obra maestra de un genio en estado de gracia y una de las mayores películas de la historia del cine, como he leído por ahí, pero para mí, mente obtusa donde las haya y para algunomás, esta película es una auténtica tomadura de pelo donde el director no sabe no tiene ni puta idea de lo que hace.

Resumiendo: no pierdan el tiempo. Hay cosas mucho mejores que ver y que hacer.

Nunca vi una TOTALIDAD. Sólo vi hoyos. Un montón de ellos. HOYOS. Pero eso no me preocupaba. Se me ocurría una idea para una escena y entonces la filmaba. Se me ocurría otra, y la filmaba. Ni siquiera sabía cómo podían relacionarse entre sí.
-- David Lynch

Precisamente. Hoyos, eso es lo que hay. Un montón de hoyos. No te jode...