Filosofía, a pesar de todo

La gente es difícil de entender. Lo es, todo el mundo lo sabe. Incluso ellos lo saben. Cuando alguien que acabo de conocer se entera que soy informático y trabajo como tal, pero a pesar de ello (¡a pesar de ello!), estudio Filosofía, eso les resulta, habitualmente, de lo más sorprendente. Qué raro, un informático estudiando Filosofía. Pues sí, ya ve, desde la lobotomía, me dió por eso.

Este pequeño fragmento va dedicado a todos aquellos que no entienden cómo alguien puede estudiar Filosofía por el simple placer de estudiar, por el simple placer de aprender. A aquellos que necesitan una justificación. Directamente Cavell, sin anestesia:

 

«Citar la autoría como oficio de todos los usuarios del lenguaje [...] constituye la justificación más clara para entender la realización o reconocimiento de la propia existencia como algo de lo que somos autores, y en particular para entender lo que cabría considerar las principales reivindicaciones que hace Emerson de su escritura: primera, que dicha escritura prueba su existencia humana (v.gr. establece su derecho a decir «yo», a hablar de sí mismo a, y distinguirse de, los otros); segunda, que lo que él ha probado por su parte, los otros son capaces de hacerlo por la suya.

[...] la escritura de Emerson constituye una postura erguida; que lo que dicha escritura dice representa lo humano, significando con ello tanto que el perfil que ofrece de sí mismo es acertado sólo en la medida que sea el perfil de sus camaradas como que él escribe en nombre de ellos [...]; que en el presente soportará a la humanidad, cargará con ella, tal y como es; y que se mantendrá de pie por ella, que la protegerá, la defenderá, presumiblemente contra sí misma.»

 

Quizá nada especial, pero es por cosas como estas, y mucho más, por lo que estudio Filosofía. No sé si es fácil o difícil de entender. Aunque quizá no haya en realidad nada que intentar entender. Como dije, me provoca placer, y ya saben, soy todo un hedonista.

Me alegro de estudiar Filosofía. Renunciar a ella hubiera sido como dejar que la máquina aplastase al hombre.