Excusa

Hoy, leyendo una cita, se me ha ocurrido algo que he pensado en contarles en clave de ficción: diálogo, probablemente. Pero después de hilarlo durante un par de horas y manufacturar casi toda la conversación en mi cabeza, me he dado cuenta de que no. Que no qué, se preguntarán algunos, porque otros ya sabrán de qué hablo. Que no voy a ponerla aquí, que no la van a leer en este blog. Que sí, que la prefiero impresa en papel, reciclado o no, en negro sobre blanco, que me gusta lo suficiente para eso.

Debieron suponer ustedes que cuando les dije aquello de que estaba escribiendo una novela, cuando enterré el blog y lo lo desenterré al par de días, justo como en Cementerio de Animales de Stephen King, algo iba a cambiar. Que esto iba a ser lo mismo, pero no iba a ser *exactamente* lo mismo; que parecía igual, pero no sería *exactamente* igual.

Así que me van a tener que perdonar. No sólo por haberles hecho llegar hasta aquí para nada, algo a lo que creo que ya les tengo acostumbrados, sino también por aquellas veces como esta en las que me guardo algunas cosas para "otro sitio".