¡Es Hollywood, idiota!

Leía hace un rato que "a los miembros del cuerpo de artificieros y especialmente a aquellos que se encuentran trabajando en Irak" [ElPaís.com] no les ha gustado nada, pero nada nada, la película de Kathryn Bigelow En tierra hostil, porque no refleja la realidad de esta profesión. A mí, francamente, la película me encantó y lo que digan los artificieros de verdad me trae sin cuidado.

Dejando aparte la crítica cinematográfica, no estoy muy seguro de entender cuál es el sentido detrás de estas quejas; parece como si el cuerpo de artificieros viviese ajeno a la realidad. Por supuesto que ejercer esa profesión, y más en Irak donde las cosas eran, son y tienen visos de continuar siendo cualquier cosa menos fáciles por decirlo suavemente, no es algo baladí. Bien, ¿y? Protestar porque una película de ficción no dé una visión real de las cosas es un indicio de haber estado viviendo en Saturno los últimos cincuenta años.

Hollywood está cansada de utilizar tópicos y obviar la investigación más básica para hablar de los países europeos (MI-2: las fallas en Sevilla, ahí es nada), de manipular la Historia y la política mundial a su antojo para que coincidan con los valores patrióticos estadounidenses o el argumento que el guionista tenía en la cabeza, y de simplificar cualquier profesión al máximo para que parezca mínimamente interesante. Sin duda, médicos, abogados, físicos, profesores y una lista interminable de profesionales podrían exponer las mismas críticas realizadas por el cuerpo de artificieros sobre la visión que Hollywood da de su trabajo.

Y por supuesto, unos de los que más podemos quejarnos dada la estupenda simplicidad de cualquier programa o sistema que aparece en pantalla, somos adivinen quiénes: ¡los informáticos!