Días de mierda

¿Saben aquel dicho popular que dice que el tiempo pone a todo el mundo en su sitio? ¿Que el tiempo le da a cada cual lo que se merece? Esa es la gran mentira y el gran consuelo de los idiotas de este mundo, y somos muchos. El gran engaño de los espabilados de siempre. Porque el tiempo no imparte justicia, no les da a los buenos su recompensa ni a los malos su castigo. Ni lo hace Dios, ni lo hace el tiempo, porque el tiempo no entiende de nada de eso; sólo pasa, un día tras otro, hasta tu último suspiro. Así que no confíen en él para que ponga las cosas en su sitio; háganlo ustedes antes de que sea demasiado tarde o miren para otro lado si eso les hace sentir mejor o prefieren evitar los problemas. Y en esto no hay ningún pero: las cosas son así de crudas.