Corrección política o estupidez

«Por experiencia acumulada, tengo la impresión de que últimamente la enfermedad está pasando a formar parte del rollo identitario, según el cual ya no hay enfermos, sino gente que es así, diferente. Hace poco, un amigo me contaba que en Estados Unidos hay una asociación de sordomudos que se niega a aprender a leer el movimiento de los labios, porque se vulneran sus derechos en cuanto sordomudos, siendo la sordomudez ya no una enfermedad, sino una manera de estar en el mundo.

Da la impresión de que la corrección política va por el camino de suprimir también lo patológico vía afirmación de las minorías o de la diferencia. Lo absurdo del asunto no merece mayor comentario, aunque sí una mayor reflexión sobre las causas. Oliver Sacks ha llegado a decir de este libro [El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon] que es "verosímil y muy divertido". Ciertamente, es verosímil (dentro de un orden, el lingüístico), pero lo de muy divertido sólo puede deberse a que no lo ha leído o a que la corrección política lo ha vuelto idiota. Es un libro angustioso y profundamente triste, por mucho que hable de la vida.»

 

Alejandro Gándara, en su blog el escorpión. Otro día les hablo del minusválido que, bajo el mismo tipo de argumento, y en una conferencia en la Universitat de València, abogaba por la eliminación de todo tipo de ayudas estatales para los discapacitados.