Ausencias

No sé si han practicado ustedes algún deporte individual, tal como atletismo, natación o ciclismo, en los que es fácil ver cómo progresas simplemente prestando atención a tus sensaciones a lo largo de la temporada. Yo estuve unos cuantos años encima de la bici, aunque hace ya otros cuantos que la tengo aparcada, y es curioso hasta qué punto ver el Tour resultaba un incentivo para salir a la carretera. Claro que al poco, por mucho que esté uno en forma, te das cuenta de las diferencias y la triste realidad, pero entonces, una vez la euforia se ha disipado, ya es demasiado tarde y para qué volver. Les confesaré que salvando las distancias, y por ridículo que parezca, viendo la última entrega del Planeta sentí básicamente lo mismo. Sólo que esta vez aún no me he puesto a escribir así que esa realidad aún no me ha golpeado.

Bien. Les "prometí" que volvería el viernes y aquí estoy, aunque sin apenas nada de interés que contar, ni para ustedes ni para mí. Ya ven que aunque voy algo escaso de ideas últimamente (por razones que sospecho pero no compartiré con ustedes), intento mantener mi palabra. Como les adelanté en la última entrada —y algún despistado ha descubierto recientemente—, he estado por el norte estos últimos días por cuestiones de trabajo, concretamente en A Coruña, casi sin conectividad ni tiempo para escribir aunque hubiese dispuesto de ella. No he visto demasiada ciudad, lo confieso, pero me he traído algo más de un kilito en pulpo et al. que me tocará adelgazar sudando (no pensarán que me voy a poner a dieta, ¿verdad?), y un par de botellas de albariño Martín Códax. Tendrán que disculparme que a ustedes no les haya traído ni siquiera una mala foto, y por supuesto, espero que me perdonen si no aparezco por aquí hasta el próximo lunes. Como les digo, aunque tengo ganas de escribir algo de ficción, voy algo justo de inventiva, y por si fuese poco, tengo sueño y estoy cansado. De esas dos cosas, bastante.

Sean buenos.