Consultores

El otro día, no recuerdo en qué momento del día, o mejor dicho, en qué momento de la noche (porque últimamente es el único rato que nos vemos), L. me preguntó qué hacemos los consultores. A qué nos dedicamos. Cuál es ese trabajo que me lleva tanto tiempo y por el que me pagan.

Y aunque la gente que se dedica a la consultoría de manera profesional y responsable -como es mi caso y el de mi empresa, todo sea dicho- hace muchas más cosas que las que piensan aquellos que por simple definición y desconocimiento odian profundamente a los consultores -y es que [consultores] hay muchos, de diversa índole y consideración-, se me ocurrió que una parte relativamente importante de nuestro trabajo viene a ser decirle al cliente todo aquello que sus subordinados ya saben que se está haciendo mal -o que no se hace como debería hacerse-, pero no pueden decirlo por la escala jerárquica de la propia organización.

Luego claro, viene decirles a los subordinados qué están haciendo mal ellos, y que además de opinar que se está haciendo mal, dejen de moverse por inercia y empiecen a hacerlo bien, y etc., pero claro, eso es parte de la respuesta de otra noche.