¿Cine? español

He visto El método [Gronholm]. Buenísima, impresionante. Sin duda alguna, la mejor película española que he visto en este año y es posible que en bastantes más. Un reparto de lujo, donde todos ellos se salen por las cuatro esquinas. Original y divertida. Vamos, que no parece española.

Y es que como puede deducirse de ese comentario, no me gusta el cine español; no me atrae en absoluto, así que resulta una sorpresa encontrarse joyas como esta. Me parecen experiencias de personas normales, en historias normales, y con problemas normales. Nada extraordinario. Todo predecible, esperable, normal, casi vulgar. No me jodan. Yo ya tengo experiencias historias y problemas normales, y no por eso espero que mi vida sea el argumento de una película. Ya, no tengo sensibilidad ni romanticismo ni nada. Y cuando no es eso, es Garci y su pedantería en blanco y negro o Almodóvar y sus retortijones intelectuales, por decir dos directores conocidos. Vamos, la monda. Aunque he de decir, en mi defensa, que no es una indiferencia infundada: la alimento con frecuencia. Veo cine español de vez en cuando (a diferencia, he de decir, que aquellos que aborrecen del cine americano por... porque sí), y como en lugar de El método encuentro películas como Princesas (que sí, que una gran interpretación, pero es igual de entretenida que El Ulises y mucho menos original), pues nunca acabo de convencerme. Entretenimiento es una palabra que el cine español olvidó hace tiempo y no les iría mal dedicar un poco de tiempo y cabeza a buscarla.

Esta es la primera y principal razón. A estas alturas, creo que el 99% de los que hayan leído esto discreparán. O quizá no. La segunda razón enlaza con el comentario de Borja Hermoso en el blog Blog, James Blog, y con una de las principales críticas de Óscar —que estoy seguro de que comparte la anterior— sobre las producciones nacionales. Dice el primero muy acertadamente que "¿Es posible que, año tras año, lustro tras lustro y década tras década los productores del cine español hagan acto de presencia en San Sebastián por estas fechas para pedir más dinero a los gobernantes, ya sean éstos de la diestra, de la zurda o del limbo? ¿Y que sus argumentos sean siempre los mismos? Porque cuando había subvenciones directas y arbitrarias, pedían más. Y ahora que las subvenciones son indirectas, según los resultados de la taquilla, siguen pidiendo más. Y más. Y más" ¿Qué puedo añadir? No acabo de entender porqué he de financiar con mi bolsillo, y de una manera tan flagrante, el cine español, que no deja de ser una empresa privada basada en el beneficio, en el lucro. Me resultan irritantes todos esos cartelitos y anuncios de subvenciones del Ministerio de Cultura, la Generalitat de turno o el Ayuntamiento de nosedónde. No lo entiendo, no.

Y la última razón está asociada a esa bonita asociación mafiosa llamada SGAE. Ya saben, la del cánon a los CDs y DVDs, esa que pretende hacernos creer que somos todos criminales y piratas y deberíamos pasarnos unos meses en el trullo, sólo por si las moscas. A aquellos no introducidos, este link es bastante ilustrativo de las actividades de esta panda de indeseables, y para nada exagerado. Pues bien, al parecer, la mayoría de cineastas de este país, todos ellos por supuesto muy de izquierdas -yo debo ser de otro tipo muy diferente de izquierdas, porque si no, es otra cosa que tampoco entiendo-, que esto de la cultura ha sido siempre muy de izquierdas, están seriamente empeñados en darnos a conocer su simpatía por esta organización y sus simpáticos métodos y postulados. Y como la inversa de aquello de los amigos de mis amigos son mis amigos también resulta ser verdad, pues qué más puedo decir.

Y esas son las tres razones principales por las que apenas veo cine español. Resumiendo: porque me aburre, porque se gastan mi dinero sin mi permiso y porque no me caen bien.

Y eso es todo lo que tengo que decir acerca de ello.