Cine entre comillas

Acabo de ver Leyenda Urbana 2. Para pasar el rato. Y no entiendo cómo nos podemos quejar tanto de la inseguridad ciudadana en este país cuando estos pobres chicos tienen un psicópata asesino danzando entre ellos que se ha cargado ya a media escuela y lleva camino de cargarse a la otra media, sin ningún tipo de disimulo, y la presencia de la policía brilla por su ausencia.

Aunque claro, si uno es capaz de dejarse matar por un tipo que lleva puesta una máscara de esgrima que debe dar el mismo ángulo de visión que tiene un burro con anteojeras y además proporcionar en la penumbra, ambiente en el que se desarrolla prácticamente toda la película, una visión semejante a la de un topo, entonces se lo merece, por torpe, por miope y por idiota.