¡Cha!

Me decía anoche Laura, al amparo de un rollito presuntamente de primavera, una ensalada presuntamente china y, esto sí, una botella de Rioja, en relación a cuestiones ideológicas y políticas, que os tengo engañados, que la tenía engañada. Que soy más de derechas de lo que aparento, que soy menos de izquierdas de lo que parece; que soy... de centro (cágate, de centro). Bueno, supongo que debo admitir que es cierto que no soy ni comunista ni un radical anarkista. Y tampoco soy poeta. El caso es que no sé si soy más de izquierdas, más de derechas o más de centro, pero lo que sí sé es que, como es lógico y como cualquiera a estas alturas espera que diga, sí, pues claro que os tengo engañados.

¿Algún sorprendido en la sala?