Breve, uno

20171217_135833_compressed2.jpg

En vuelo hacia Estrasburgo, a merced de la mecánica de este avión, la profesionalidad del piloto y la suerte —siempre hace falta un poco de suerte—, pienso que volar solo tiene algo de melancólico, triste incluso, y tengo la sensación de haber pensado algo similar las veces que, hace ya años, cruzaba el Atlántico para ir o volver de Atlanta. 

A miles de metros de altura, sobrevolando un mar de nubes debajo del que se adivina el perfil de la costa francesa, los cristales de hielo formados sobre la ventanilla brillan, y la nitidez del extremo del ala contrasta con la línea difuminada de un horizonte que separa el exterior en blancos y azules. Sin una sola alma aquí arriba con la que tenga una mínima cercanía, treinta y dos filas con seis asientos por fila, 192 personas, solo le queda a uno agarrarse al consuelo de la humanidad colectiva, esperando que tal asidero, que falla más a menudo de lo deseable, no sea necesario. 

Mientras miro al infinito, a cientos de metros debajo de nosotros, de repente aparece otro aparato que cruza nuestra trayectoria en diagonal y en segundos se pierde por la cola, dejando tras de sí una estela blanca de conspiraciones. Quizá haya alguien volando solo allí dentro.

 

★ (EN) ★

 

Brief, one

In flight to Strasbourg, dependant on the mechanics of this plane, the pilot's expertise and luck —you always need a bit of luck—, I think that flying alone has a certain melancholy, sadness even, and I have the feeling of having thought something similar the times that, years ago, crossed the Atlantic to go or return from Atlanta. 

Thousands of meters above the sea, flying over a sea of clouds below which the profile of the French coast shows, the ice crystals on the window shine and the sharpness of the wing's end contrasts with the blurred line of a horizon that divides the exterior in whites and blues. Without a single soul up here with the slightest closeness to me, thirty-two rows with six seats per row, 192 people, one can only hold onto the consolation of collective humanity, hoping such a handle, which fails more often than desired, not to be necessary. 

As I look at the infinite, hundreds of meters below us, another plane suddenly appears crossing our trajectory diagonally and in seconds is lost by the tail, leaving behind it a white trail of conspiracies. Maybe there's someone flying alone in there.