Baqueira Beret, chapter one

La verdad es que en Baqueira lo pasé bastante bien pero también bastante mal. Empezaremos con la parte mala. Para empezar, el viernes que llegamos por la noche, justo después de cenar, empiezo a encontrarme mal y me desmayo en cosa de unos segundos. Creo que ya he hablado de eso en otro post, pero el caso es que esa noche hubo una dura batalla entre mi estómago y aquella lasaña, teniéndome a mi de espectador privilegiado. Sin dormir, claro.

Después de aquello, pude concentrarme el resto de días en mi tabla y lo que no iba a ser mi tabla. Pensaba que después de casi cinco años sin pisar la nieve, me costaría bastante volverme a coger, pero la verdad es que el mismo sábado a última hora de la mañana ya me sentía bastante suelto... y con algo de molestia en el lateral la pierna. Pues esa pequeña molestia fue in crescendo hasta que cuando bajé de las pistas cojeaba como si tuviera un esquince de tobillo y el dolor llegaba hasta la rodilla. A la mañaba siguiente me planteé no subir a pistas, pero una vez con la tabla arriba, cualquiera se quedaba en el coche, así que tras el optimismo inicial, al rato no podía apenas inclinar la tabla. Me paré en la nieve durante 10 minutos y me dejé la bota prácticamente sin apretar.

Tras esto, sentí una mejoría notable el resto de ese domingo y al día siguiente. Me costaba mucho más inclinar la tabla, y en las rojas me las veía canutas para cantear, ya que mi tobillo se levantaba con facilidad, pero dejó de dolerme y lo pasé bastante mejor. Un mes después, aún no he recuperado totalmente la sensibilidad en el empeine y la parte externa de la pierna, pero está en ello.

Bien, hay muchas cosas más que contar, pero por el momento creo que vale. Además, las desgracias se venden mejor :)