"Anti-sistema"

Hablando con un amigo el otro día (hola, K.) me di cuenta que no se puede ser antisistema, o dicho de forma menos radical, no se puede criticar a lo establecido, y no sólo eso sino que cuanto más se haga, más fácil es que lo consideren a uno (hablo por mí sólo parcialmente) como un radical sin pies ni cabeza.

Se puede discutir sobre la guerra de Irak, sobre los aspectos negativos de la globalización o sobre el "problema" (ahí tienes un eufemismo) palestino. Pero ten cuidado de no cargar mucho las tintas contra el gobierno estadounidense (a pesar de que aún no han aparecido las razones esgrimidas para dicho ataque; las razones sí han aparecido, en forma de oro negro), de no cantar demasiado alto las falsedades de la globalización (a pesar del proteccionismo de la unión europea con las subvenciones agrícolas) ni de defender muy efusivamente a los palestinos (porque parecerás un antisemita, a pesar de los asesinatos selectivos llevados a cabo por un Estado que pretende compararse a los atentados realizados por un grupo terrorista), porque parecerás un loco y tus opiniones carecerán de sentido.

Se acepta, por defecto, que las opiniones vertidas en los grandes medios de comunicación son, aunque no todo lo exactas que se desearía, un reflejo bastante acertado de la realidad. La opinión que discrepe, se considera (se muestra) como radical, y cuanto más efusiva sea, más fácil es relegarla a la marginalidad. Es muy sencillo. Un enlace a la CNN la mayoría de personas lo ven como un enlace a un medio de comunicación. Un enlace a Zmag la mayoría de las personas (suponiendo que sepan a dónde lleva ese enlace) lo considerarán un enlace a un sitio subversivo.

En otras palabras, la opinión "oficial" es moderada y cualquier otra es radical; la opinión de El Mundo es válida, la de Le Monde Diplomatique no lo es. Y la (supuesta) radicalidad siempre es marginal. Y a eso se suma el hecho de que, cuanta más gente parece discrepar de lo establecido, más se parece a -más se presenta como- un sistema "alternativo", en el que también hay grandes ideólogos (desde Chomsky a Klein —no Calvin sino Naomi— pasando por Ramonet o Moore) y no parece cambiar nada respecto al que ya hay. Es decir, que se nos ha enseñado a ver esa posible alternativa como poco más que un timo, simple merchandising, como dice K., y todo, en realidad, porque se critica de forma abierta lo que es criticable, porque dice lo que es criticable, y lo que dice no encaja con lo que se oye todos los días.

Y porque a menudo la gente acostumbra a tener como opiniones aquellas que se dicen en los telediarios (cuando hablan de algo más que del principito y los entrenamientos del Real Madrid), y cualquier opinión que difiere, que no "ajusta", se entiende como una agresión. Ya que a la mayoría de la gente no nos gusta que nos digan que lo que pensamos está mal y que además, lo pensamos porque alguien se ha encargado de metérnoslo en la cabeza.

 

[En relación a las imágenes, K., quizá haya formas mejores de denunciar la guerra de Irak (el asalto a Irak, mejor) que con (estas) imágenes, pero no veo cómo denunciar el asalto de un país (hay dictadores en todo el globo y nadie mueve un dedo por las pobres gentes que los sufren) hecho mediante mentiras y con el único propósito, reconocido además, de conseguir (robar) el petróleo irakí, puede considerarse merchandising. En ese caso, tengo dudas de cómo calificar las imágenes del ataque que la CNN distribuía a las cadenas de televisión del mundo "occidental"].