Sé que me lo advertiste

Sé que me lo advertiste y que no te hice caso, pero qué coño quieres que haga ahora. Mira, a unos diez kilómetros siguiendo por esa carretera hay una gasolinera, y casi noventa kilómetros después un motel, ese en el que mataron hace unos años a una familia entera por veinte pavos, seguro que te acuerdas. Coge el coche, lárgate y no vuelvas. No sabes en qué mundo estás viviendo, no sabes cómo son, ni sabes cómo se las gastan, y pretendes decirme lo que tengo que hacer. Así que haz lo que te digo: sube al puto coche y desaparece, porque jamás tendrás una oportunidad más fácil de evitar que te metan en una caja. Y eso es precisamente lo que harán si te quedas y yo no podré evitarlo.