Sábado noche

El sábado no vi ningún semáforo rojo, ni ninguna calle cortada por obras. No vi a ningún hombre cansado vendiendo dvds grabados, ni intentando lavar el parabrisas limpio de mi coche. Tampoco ningún taxista me explicó la política internacional. Ni vi hordas de chicos y chicas bebiendo hasta caer desmayados. Ni vi mujeres que cobran por hacer el amor. Ni viejas solitarias que se dejan toda su pobre jubilación en las máquinas tragaperras y después se quedan hasta que cierran el bar.

No vi nada de eso. Porque me quedé en casa viendo la tele.

 

Este post es (fue) una colaboración de Futuro Perfecto, un blog por el que siento, como quizá ya haya dicho en alguna ocasión, cierta admiración. Las circunstancias de esta colaboración fueron especiales, ya que de lunes a jueves, intercambié, sin hacerlo público, este blog con el suyo. Pueden encontrarse más detalles de la colaboración aquí, y el post que yo escribí, en la entrada correspondiente a ese día (existe un director's cut de mi colaboración aquí).