Quésoy quénosoy y otras cosas del montón

No soy una transformada de Laplace, ni un puzzle de diez mil piezas; ni siquiera a lo mejor, llego para ser uno de cinco mil. No soy un Kandinsky ni un Miró, y menos un bote de sopa Campbell. Ni un crucigrama ni un sudoku, ni tampoco un jodido cubo Rubik. Ni von Trier ni David Lynch, ni una Jam Session. Pero tampoco soy una línea recta o un juego para niños de uno a tres años. Ni soy John de Andrea o un une los puntos; ni Wim Mertens o Dead or Alive (sin enlaces, gracias).

Quizá sea tan sólo una función parabólica y un puzzle de mil o dos mil piezas; un Goya, Velázquez o un Monet. Picasso si me apuran. Una sopa de letras, y Radiohead, James, The Strokes o Travis; Spielberg, Mel Brooks o Coppola (él), sí. O quizá, quizá sea todo esto y todo lo anterior, todo lo que hay aquí y lo que no hay, pero puede que sencillamente no necesite sentirme -y mostrarme- constantemente como que soy todo eso.