Matrix Revolutions

Matrix Revolutions. Para empezar, reconozco que aunque iba dispuesto a quejarme por la menor molestia, no he tenido razones para hacerlo. Bien, no ha sido la sesión de la una, sino la de las diez y media. Tampoco ha sido el italiano ni la octava o novena fila, sino un restaurante típicamente americano y la segunda fila de la sala (para ser más exactos, sala 24, segunda fila, asiento 23, Kinepolis Paterna, Valencia, España), pero en definitiva puedo decir que he cenado bien, no he tenido que correr para llegar a la película y la segunda fila no estaba tan cerca, después de todo. Mirándolo bien, los VT -o como quiera que se llamasen- se veían bastante bien desde tan cerca sin que llegase a ser incómodo.

Bueno, la película. No puedo decir que me ha entusiasmado como lo hizo Snatch (si, ya sé que hace mucho, pero últimamente las únicas películas atractivas, con honrosas excepciones, empiezan a ser las de animación por ordenador; Ice Age, por poner un ejemplo), pero en conjunto me ha parecido bastante aceptable, y no me arrepiento de haber pagado casi 6 euros (si, casi 1000 pelas, ¿es eso un robo o qué?) como lo hice después de ver La Mancha Humana (Anthony Hopkins y Nicole Kidman pero es lenta hasta el aburrimiento). Los efectos especiales como siempre en su línea: acojonantes, por decirlo pronto y claro. Monica Belluci, sale poco pero también en su línea: absolutamente impresionante. En cuanto a la historia en sí, a la forma de acabar la artificial trilogía, quizá no sea una maravilla, y aunque me ha dejado algo indiferente -aún estoy intentando decidir a) si entiendo el final y b) si me gusta el final- como espero que no lo haga la otra esperada -y no artificial- trilogía, reconozco que tampoco está mal del todo. En conclusión, que vale la pena ir a verla; y en cualquier caso, si has ido a ver la primera y la segunda, no vas a perderte la última.

En otro ámbito de cosas, me he vuelto a rapar la cabeza. No al cero, eso habría sido demasiado, sino al uno. Vuelvo a tener el pelo corto como a mi (a mi madre quizá no tanto) me gusta y a la vez no parece que tenga ninguna enfermedad terminal. De todas maneras las opiniones sobre mi aspecto van de consideraciones de nazi a judío en campo de concentración, y sorprendentemente esta noche ambas por parte de la misma persona; somos un cúmulo de contradicciones.

Ahora queda esperar a Frodo y compañía, y más adelante (¿¡no pueden doblar las películas más rápido!?) Buscando a Nemo.

Quiero un VT. Gracias.