Los Increíbles

El pasado viernes, el dia del estreno, estuve viendo Los Increíbles. Lo peor de todas estas películas de animación es que sale uno del cine esperando casi ya que saquen la siguiente, aunque sólo sea para ver de qué va esta vez, y más siendo como soy un confeso fan de este tipo de películas. De todas formas, aunque desde Toy Story (y a pesar de El Espantatiburones, que parece haber pasado sin pena ni gloria por la cartelera y que por cierto, debe ser la única película de animación que no he visto) han habido mejoras de consideración tanto en cuestión de gráficos como en los propios guiones de las películas, es verdad que el avance real entre películas que se estrenan en un periodo de tiempo relativamente corto es probablemente más aparente, aprovechando la novedad y los millones en marketing y publicidad, que real, porque no creo que de Buscando a Nemo hasta la última de Pixar se haya avanzado radicalmente en el campo de la animación por ordenador. De hecho, a menudo el atractivo de la película no radica tanto en la calidad de los gráficos, alcanzado el nivel actual, que en lo divertido del guión y el interés que la película pueda tener para todo tipo de público. Afortunadamente para ellos, tanto Pixar como DreamWorks parecer haber conseguido conjugar, al menos en la mayor parte de los casos, las bromas dirigidas a los adultos con las bromas para el público infantil y la animación. Bueno, en definitiva, y en mi modesta opinión, un diez sobre diez para la última de Pixar.

Por último, otra frustración que genera este tipo de películas (o al menos a mi) es plantarse delante de semejantes maravillas de la animación por ordenador y darse cuenta de la miserabilidad (¿?) de uno mismo como informático, programador o lo que se quiera.