I’m an alcoholic

«Créeme cuando te digo que la gente no sabe qué es esto. Sólo ven vagabundos tirados en las esquinas, aferrados a una botella, y se preguntan por qué no dejamos de beber; por qué no acabamos con nuestro vicio. Así de fácil, así de sencillo, como si sólo fuese eso: un simple y puto vicio. ¡Ójala! Pobre borracho, me han escupido a la cara muchas veces. Nunca sé si os damos pena o asco. Veis lo que queréis ver. Nos veis a nosotros durmiendo en un portal, pero no veis, o no queréis ver, a ese que necesita bajar al bar un sábado a las siete de la mañana porque necesita una copa de coñac, ni a la maruja de barrio, ni al adolescente colgado del vodka. Vosotros sólo nos veis a nosotros, vagabundos, mendigos, basura. Mírame. Mírame. No sabes, no saben nada; qué vas a saber tú. Tú no ves las caras plagadas de arañas vasculares, no sientes los temblores, no sufres las convulsiones. Con la heroína bajas al infierno, pero con el alcohol no sólo bajarás, sino que con algo de suerte te quedarás allí. La gente no sabe que dejar de beber puede matarte, pero yo sí que lo sé. Eso lo aprendes; cuesta poco darse cuenta. Vosotros sois simplemente un montón de gilipollas que pensáis que lo sabéis todo y no tenéis ni idea, sentados en vuestro mundo de mierda. Ni puta idea. Así que mira, no me jodas, y métete tus sermones y tu compasión dónde te quepan».