Hágase determinista

Hoy, y aunque sea sólo por un día, he decidido que me apunto al carro del determinismo; renuncio a todo tipo de conceptos de responsabilidad y culpa. Por lo que queda avisado de que si no le gusta lo que estoy diciendo, ya sabe que no es a mí, sino al destino a quien debe ir usted a pedirle cuentas. A mi que me registren, y suerte con él.

Aunque, para evitar decepciones y el mal trago de reconocerse en lo que ya está escrito, recomiendo al lector que se adhiera -sólo por un día- a esta radical política y decida que si esto no le gusta, no es cosa suya sino del destino que se levantó con el pie izquierdo esta mañana. Tendrá usted que estar de acuerdo conmigo en que, ¿existe algo más cómodo -y contradictorio- que decidir ser determinista?

 

(Texto publicado el pasado 21 de noviembre de 2005 como colaboración en Futuro Perfecto, el anterior blog de Nadie. Y es que no somos nadie y además de no serlo yo voy algo liado.)