Everything is Illuminated... de nuevo

Esta noche he visto Everything is Illuminated, en versión original subtitulada, solo, en una sala donde seríamos a lo más diez personas. Únicamente se lo había sugerido a una persona que finalmente y por causas comprensibles no me ha acompañado, aunque no estoy demasiado convencido de que fuese su tipo de película. Como soy afortunado, me han tocado dos chiquillas detrás que hasta pasados 45 minutos de película no se han callado. No las he matado, aunque no ha sido por ganas sino por consideración hacia el resto de la sala.

El argumento se centra en la búsqueda que Jonathan Safran Foer (Elijah Wood, Frodo, el único conocido del cartel), un judío estadounidense, lleva a cabo por las tierras de Ucrania en busca del lugar en el que vivió —y del que emigró— su abuelo durante la Segunda Guerra Mundial, ayudado por un joven ucraniano que domina a duras penas el inglés y su abuelo.

La película está basada en una famosa novela del mismo título, escrita por el que aparece como principal protagonista, Jonathan Safran Foer, y resulta en conjunto interesante y bien llevada, aunque parece caer en momentos y de manera algo ingenua en el sentimentalismo fácil. En cualquier caso, dejando aparte la historia que contiene, el mayor interés reside en un atractivo aura de surrealismo que rodea a la película, y que tiene como origen el conflicto lingüistico y cultural que se da entre el recién llegado, un joven retraído y algo extraño poco dado a la conversación, y los dos protagonistas ucranianos, un curioso seguidor de la cultura de masas norteamericana y su abuelo que parece estar medio senil, relación que da lugar a varias situaciones muy divertidas.

En resumen, y añadiendo una fotografía interesante que ofrece escenas como la del comentario anterior, una película recomendable aunque no imprescindible, lo que ya es mucho decir teniendo en cuenta los tiempos que corren y al precio que va la entrada de cine.