Che, El Argentino

La semana pasada, tras algunos meses de ausencia, fuimos al cine a ver Che El Argentino, protagonizada por Benicio Del Toro, dirigida por Steven Soderbergh y precedida, como se habrán dado cuenta, por un impresionante despliegue publicitario. En general las críticas que había oído y/o recibido eran bastante buenas, lo que nos hizo animarnos a verla, aunque una vez vista, discrepo profundamente de ellas.

Mi impresión tras ver la película es que la gran parte del mérito de ésta recae en el parecido físico que existe entre el protagonista y el Che Guevara, sin dejar de lado no obstante una impecable interpretación por parte de Benicio Del Toro, y el papelón que hace Demian Bichir como Fidel Castro, en algunos momentos realmente memorable. Esos son, a mi parecer, los principales y únicos elementos a destacar de la película, y no porque sea mala (ya que técnicamente no lo es), sino porque es fría como un témpano; es lo más parecido a un documental sobre los inicios de la revolución castrista. No ahonda, como sería de esperar dado su título, en las motivaciones y personalidad del Che, sino que se queda muy en la superficie y pasa de largo, como si no fuese con ella. Por el deseo del director de mantenerse alejado de posicionamientos políticos y adoptar un planteamiento neutro, la película adquiere desde el principio un (erróneo) tono aséptico que la hace fracasar, la vacía de contenido, y arranca de raíz cualquier emoción que los fundamentos ideológicos de la revolución castrista o la figura del protagonista pudieran despertar en el espectador. El Che es un guerrillero más en una guerra de guerrillas, y eso es todo lo que hay.

En definitiva, tanto la acción que se desenvuelve en película como el personaje del Che resultan en todo momento muy distantes, y cuando sales del cine, no queda nada más que un ¿Vale, y? Soderbergh no se moja, y como consecuencia de ello, la película no transmite nada, no deja nada en el espectador; quizá debería haber optado por hacer algo más sencillo y que careciese de planteamientos políticos de fondo, si lo que pretendía era no entrar en ellos. Mi recomendación, obviamente, es que prescindan de verla, y más al precio que está el cine.