Breve nota autobiográfica

Un servidor nació en Valencia un cinco de noviembre de 1976, aunque lógicamente no recuerda la hora. Eso le convierten, en el momento de la última revisión —es decir, esto que estoy escribiendo— en un macho humano de treinta años. El resto de lo que cuento viene a ser bastante pesado, pero bueno, supongo que si te aburres lo suficiente, nada lo es, y por mí, si sigues leyendo, ningún problema.

Uno

m., como así le llamaremos de ahora en adelante, empezó a ir al parvulario donde su madre era profesora, hasta que poco más tarde, a la edad correspondiente, empezó EGB en un colegio cercano. Algunos años más tarde se compraría un piso precisamente en la finca cuya parte trasera daba al patio interior de este colegio, a tan sólo unos metros del citado parvulario.

m. pasó poco tiempo después al EPLA, donde cursó el resto de EGB, y donde desarrolló un profundo sentido de la competitividad que se mantuvo durante toda su formación escolar, y una acentuada repulsión por las antiguas técnicas educativas y sus ejecutores, a causa del gran número de capones que recibía. Recuerda sobre todo la gran cantidad de trabajo que a su edad tenía que realizar, y el comentario de uno de sus profesores al recoger las notas del último curso, en el que afirmaba con total seguridad que m., a pesar de encontrarse entre los cinco primeros niños de su clase, no llegaría nunca a nada si no desarrollaba una rutina de estudio. A día de hoy, no la ha desarrollado ni al parecer tiene ningún tipo de interés en hacerlo. También podría afirmarse que no ha llegado a nada, aunque en este punto no podemos menos que discrepar. Recuerda también que en aquel colegio no había niñas, y que aprendió que la falta de coordinación entre departamentos puede ayudarte a comer gratis y almorzar gominolas.

m. pasó BUP con la inercia que traía de EGB, explotando de nuevo esa interesante falta de comunicación entre las personas para seguir comiendo durante algún tiempo gratis. Recuerda ciertas decepciones en el sentido amistoso y más de una en el aspecto sentimental. Como siempre ha pasado, m. aparenta de tres a cinco años menos que su verdadera edad, y eso no siempre es una ventaja. Por lo demás, no presentaba ese interés por crecer que tenían los adolescentes de su edad y eso también es un inconveniente. Aunque no podemos asegurar que estas palabras sean completamente objetivas.

m. pasó a la universidad, y allí conoció a algunas de las personas con las que posteriormente tendría más contacto, y en cuarto curso viajó hasta el Georgia Institute of Technology gracias a una beca PROMOE de la politécnica. Aquel año fue especialmente interesante, como es obvio, a pesar de lo desagradable estéticamente que resulta una ciudad como Atlanta. Al volver, comenzó a trabajar y finalizó el mismo año que se matriculó en la carrera de Filosofía.

m. trabaja a día de hoy como consultor de sistemas y seguridad informática y se encuentra anclado entre tercero y cuarto curso de la carrera de Filosofía, sin saber si algún día conseguirá salir del escollo donde se encuentra.

Dos

m. está lleno de contradicciones. Es aficionado a ver diferentes puntos de vista al mismo problema, aunque a veces no lo parezca, y a establecer complejos diálogos internos, a menudo carentes de todo sentido. Es egoísta e independiente, a veces hasta extremos enfermizos y no siente apego por nada ni casi nadie, lo que muchas veces provoca que le haga daño inconscientemente a la gente. Se cree autosuficiente en la mayor parte de facetas de su vida, y aunque ahora le cuesta cada vez menos establecer relaciones con las personas, le resulta muy pesado mantener el contacto porque a menudo piensa que las personas no le aportan demasiado. Incluso está seguro de ello, en su gran mayoría. m. se equivoca, pero él aún no lo sabe, o quizá sí. A pesar de lo poco amable de esta política, despierta interés y aprecio en la gran mayoría de las personas, y lo agradece porque a pesar de todo, reconoce que necesita esta clase de atenciones.

m. es tan narcisista y ególatra como inseguro, y está terriblemente preocupado por las opiniones que los demás puedan tener de él y la estética que muestra a los demás. En ciertos momentos, ha llegado a intuir que tiene un ligero problema de autoestima, o incluso de complejo de inferioridad, pero este punto nunca ha llegado a comprobarlo realmente. Tiene tendencia a la depresión y a cerrarse en sí mismo, lo que enlaza con el tema de la autosuficiencia que comentábamos anteriormente.

m. está también lleno de ambiciones que le hacen mucho más incómoda la vida, aunque su profundo ateísmo le provoca a menudo un nihilismo insistente que ha de obligarse a eliminar de su cabeza so pena de caer en un absurdo hedonismo individualista que a veces añora. Es ingenuo, y a veces aún piensa que puede tener algo importante que decir. Es ingenuo, y piensa que puede llevar a cabo todavía alguno de los sueños que aún tiene. Es creativo y está claramente convencido de ello, así como de su facilidad para la resolución de problemas. Posee una total incapacidad para tomar decisiones personales irrelevantes, aunque no es así en otros ámbitos. Cree en sí mismo, cada día más, y está absolutamente seguro de sus posibilidades y de que puede ser capaz de conseguir cualquier cosa que se proponga, con un poco de suerte y mucho esfuerzo. Se considera, en conjunto, una persona sumamente interesante a pesar de todos los problemas mencionados.

m. es extremadamente vulnerable a cualquier tipo de rutina, y es incapaz de realizar durante mucho tiempo el mismo trabajo repetitivo, quizá a causa de la hiperactividad que siempre ha desarrollado. Es capaz de mantener la concentración y el interés, y trabajar a gran nivel durante períodos relativamente largos de tiempo, siempre que las tareas que realiza no se conviertan en una rutina quasi funcionarial. En ese caso, su rendimiento cae, de modo que la única forma de aprovechar su potencial es haciendo que varíe de actividad regularmente. Profesionalmente, m. se considera una persona altamente competente, inteligente y responsable.

Tres

m. está actualmente inmerso en varios proyectos. Por una parte, tiene por acabar, como ya hemos comentado, la carrera de Filosofía. Encallado en medio de asignaturas y materiales de estudio que en estos momentos no le aportan nada, se debate entre continuar estudiando, a costa de otros proyectos, o dejar de hacerlo y asumir el fracaso. m. intenta a menudo no ver esto como un fracaso, y más si lo analiza bajo una perspectiva nihilista en la que todo carece de sentido, aunque ese es el pensamiento que antes indicábamos que intenta no invocar. El otro gran proyecto, aparte de su blog, que más que un proyecto es una realidad, es la escritura de una novela negra, de la que tiene ya gran parte del argumento y la que está prácticamente listo para comenzar. Adicionalmente, tiene intención de adaptar varios de los relatos publicados en el blog como relatos cortos, así como acabar el guión de un corto por encargo de un amigo. Y finalmente, tiene pendiente la reforma de su piso, que adquirió el pasado mes de diciembre y que espera reformar hacia comienzos del año que viene, si el tiempo, y el dinero sobre todo, acompañan.

m. tiene diversas aficiones. Por este orden, le chiflan las mujeres, el chocolate y los helados, y probablemente sea todo lo que hay. Claro está, no cualquier mujer, no cualquier chocolate y no cualquier helado, pero esa es una cuestión en la que no vamos a entrar; siempre ha sido muy elitista, a pesar de sí mismo, muy selectivo, demasiado selectivo. Estas tres son el tipo de cosas que adora por encima de cualquier otra cosa, aunque claro está, hay muchas otras cosas que le gusta hacer. También por este orden, siente especial devoción por la escritura y el cine, así como la lectura, los cómics y el absurdo. Tiene muchas otras aficiones de menor importancia, como la bicicleta y el ajedrez, pero no se dedica a ellas todo lo que le gustaría o lo que debería. Como a todo el mundo, le gusta la música, y le encantaría saber algo de diseño pero no tiene tiempo ni ganas para dedicarle tiempo.

m. disfruta con la mayoría de fenómenos meteorológicos, siempre que se encuentre en disposición de disfrutar de ellos, lo que implica en cualquier caso la ausencia de frío. Le gusta terriblemente el viento y no puede evitar reírse cuando le cuesta andar a causa de éste, le gusta la lluvia y mojarse, y le gusta el calor. O casi podría decirse que ama el calor, asfixiante y exagerado, pero siempre calor, porque en ese sentido, podríamos afirmar que es un animal de sangre fría. Pero no lo es.

m. no es creyente, a pesar de estar bautizado. No ha pensado nunca en la apostasía, porque le trae sin cuidado encontrarse en otra base de datos más. Pero tampoco es ateo. Está convencido de que, haya algo o no, el cerebro del ser humano es demasiado pequeño e incapaz para comprender realmente el universo, su origen y su destino, si es que tal cosa existe. Que las magnitudes que se manejan, así como los conceptos, superan en mucho la capacidad de abstracción de la mente humana, que pensar que la comprensión se encuentra próxima no es más que un ejercicio de soberbia, y que las posibilidades que quedan aún por explorar son probablemente infinitas. Quizá m. no hace más que proyectar sus propias incapacidades al resto de la raza humana, pero piensa que probablemente no es así. De cualquier modo, está seguro de que si hubiera alguna entidad supraterrenal o suprauniversal, tiene realmente poco aprecio e interés en el ser humano, y que de todas formas, carecería de inteligencia y forma física en cualquier sentido que podamos conocerla.

m. , a pesar de lo que algunas personas digan, no tiene una tendencia política definida. Cuando se encuentra con gente de tendencias de derechas, acaba defendiendo posiciones de izquierdas, y en la situación contraria, acaba defendiendo posiciones de derechas. Tiene una gran desconfianza en el sistema electoral y en los representantes escogidos, y a causa de ello, todavía no ha acudido a las urnas, guiado por su repudio de un sistema que no quiere apoyar de ninguna forma, y entiende que el voto nulo o en blanco no es sino un voto de castigo a las partes pero no al sistema electoral. Cree que hay pocos políticos que sean trigo limpio, y estos se encuentran tanto a un lado como al otro, por lo que lo más aconsejable es desconfiar de ambos bandos.

Fini

Esto no pretende ser una descripción detallada, ni siquiera exacta, de m. , en ningún aspecto, ya que para ello, simplemente habría que ser él, y no estamos seguros de que aún así pudiera conocérsele. Es volátil, y podría cambiar —no radicalmente, claro está— mañana mismo.