Balance de cuentas del 2005

No puedo decir que el 2005 fue un año para recordar ni para olvidar. Volví a la soltería, me acerqué peligrosamente a los treinta, mi abuelo Pepe falleció y me compré un piso con unas cadenas de treinta años. Y este blog se convirtió al final en uno de mis principales modos de expresión. Por lo demás, la vida siguió aproximadamente igual que hasta el momento si he de confiar en mi memoria, que ya es mucho. Todo bien a esta parte del mundo, de momento.

Gracias a todos por haber llegado hasta aquí.

Feliz año nuevo