Ay, Pdro

Las elecciones del pasado domingo han dejado en mi opinión un perdedor claro: el PSOE. Sigue siendo el segundo partido, pero con la aparición de Podemos ya casi no lo parece, por mucho que se empeñe Pedro Sánchez en decir que su rival es el PP. Mientras que el partido de Rajoy mantiene una distancia prudencial con Ciudadanos, en el PSOE deben estar poniéndose un poco nerviosos al ver a Errejón e Iglesias por el retrovisor. Hablando en plata, el PSOE tiene en sus manos lo que se dice un marrón gordo, gordo, gordo.

Veamos las alternativas.

Empecemos por el PP. Por activa y por pasiva se ha dicho desde el PSOE que no van a colaborar a que ni Rajoy ni ninguna otra persona del PP (por si acaso a alguien le daba por pensar en Soraya, que para eso son un equipo) salga investido presidente. Si no había quedado claro, Susana Díaz ha "insistido" en la idea hace unas horas (quien dice insistir dice mandar recados). Según ella, el PSOE tiene que estar en la oposición, aunque a la buena mujer se le pasa por alto que para que haya oposición, tiene que haber gobierno, y eso es algo que a estas alturas no está tan claro. A la vista de los comentarios de Felipe González y las alusiones al famoso "pacto de Estado", yo no apostaría nada a que el PSOE no acaba pactando, o al menos permitiendo la investidura de un candidato del PP; cualquier alternativa, hoy por hoy, me parece que es aún peor como partido. Llegado el caso, ya nos inventaremos una justificación y donde dije digo, digo Diego, y tenemos cuatro años para hacer pasar por bueno nuestro argumento. Nada fuera de lo común.

Por la parte de Podemos, además del "problema" del referéndum, está el hecho de que el partido de Iglesias está fagocitando sin prisa pero sin pausa al histórico PSOE (cómo les gusta mencionar lo de histórico, como si fuesen un cuadro de Goya que hay que preservar). Si como dice Podemos el referéndum es una condición no negociable, es improbable que el partido de Susana Díaz, José Bono y Felipe González permita tal pacto, que la baronesa andaluza (de donde proviene una buena parte de los votos de Pedro Sánchez) ya ha calificado de aventura. Es más, estoy seguro de que, a pesar de lo que ideológicamente pudiera parecer, los barones prefieren  al PP que a Podemos; más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Porque el PP al fin y al cabo va en el mismo barco del bipartidismo y tiene intereses comunes con el PSOE, y además porque el PP no le va a "robar" al PSOE su votante tradicional y podemos ya lo está haciendo.

Si el único problema fuese el referéndum (que no lo es), cabría pensar que Podemos, siguiendo la línea maquiavélica de los últimos meses (ya saben, el fin justifica los medios), podría dejar apartado ese tema a un lado por un tiempo, lo que le daría una posición fuerte en la negociación y dejaría al PSOE con pocos argumentos. No obstante, no hay que olvidar que Podemos va de la mano de diferentes candidaturas de unidad popular, y una de esas es En Comú Podem, que aporta 9 de los 69 escaños. El jaleo que se puede armar como a algún peso pesado se le ocurra plantear la opcionalidad del referéndum puede ser de impresión. Creo que esa sí es una condición que no va a cambiar.

Luego están los independentistas y nacionalistas. Parece obvio que el PSOE no va a pactar con ellos, al menos no con los primeros. Con los nacionalistas quizá, total los dos partidos mayoritarios llevan haciéndolo desde hace muchos años (de aquellos polvos vienen estos lodos) y un poco más, a quién le importa. Tampoco supondrían una gran diferencia. Nos queda Izquierda Unida, pero tristemente, ni sus escaños parece que vayan a tener mucha relevancia, ni las posiciones de ambos están lo que se dice "cercanas", aunque el PSOE se defina como "izquierda".

En resumen, que si el PSOE se mantiene en sus trece, lo que está por ver, no pactará con el PP ni con Podemos y votará en contra de la investidura de Rajoy. Veamos el resto de permutaciones.

Si miramos a Podemos está bastante claro; si mantiene una mínima coherencia, no pactará con el PP y además votará en contra de la investidura de Rajoy. Lo mismo puede decirse de, al menos, ERC. De Democràcia i Llibertat no sabe uno qué pensar, porque al fin y al cabo son un partido ideológicamente de derechas, pero parecería raro que en medio de una negociación con la CUP le hiciesen ojitos a Rajoy. Raro no, muy raro. Así que Rajoy se queda solo con Ciudadanos.

PP y Ciudadanos pueden ir de la mano, claro, pero no es que vayan a llegar muy lejos; suman 160 y pocos escaños y en contra tienen unos cuantos más. Es decir, que según eso Rajoy no puede ser presidente. Pablo Iglesias lo tiene igual de fácil; ni Rajoy ni Pedro Sánchez ni Albert Rivera le apoyarán. Albert Rivera es poco probable que en la posición que está (cuarta fuerza política) pueda optar a la presidencia del gobierno, y tampoco en cualquier caso tiene los apoyos.

El caso de Pedro Sánchez es algo más interesante. Si el PP aplicase lo que viene pidiendo cada diez minutos (altura de miras, política de Estado y tal) y se abstuviese en la investidura, podría darse el caso de que Podemos hiciese lo propio, con lo que tendríamos un gobierno del PSOE en (mucha) minoría. Sin embargo, es poco probable que el PP aplique lo que viene pidiendo y por la parte de Podemos, tiene en Extremadura e Izquierda Unida un didáctico precedente de la imagen que el votante se crea cuando un partido consigue el gobierno (PP) porque un rival (IU) se abstiene de una investidura. Poco recomendable.

Así pues, si todo el mundo está diciendo la verdad y realmente sus posiciones son inamovibles, no queda otra opción que ir a unas segundas elecciones. Eso sería una amenaza importante para el PSOE como partido (también para el PP, aunque no como amenaza para el partido sino para sus opciones de gobierno), ya que si Podemos es capaz de captar una buena parte del voto que ahora ha ido a Izquierda Unida (lo que parece probable, ya sea mediante un pacto entre partidos o la aplicación del manido concepto de "voto útil"), la ley electoral ayudaría a que su número de escaños aumentase de manera importante y podría colocarse como primera fuerza de la oposición, e incluso, si parte del voto del PP "huye" a Ciudadanos (lo que parece poco probable), incluso como partido ganador. Ahí es nada. No hay que olvidar que IU tiene, a pesar de contar con solo dos escaños, más de 800.000 votos. Y esos son muchos.

En tal coyuntura de repetición de elecciones habría que analizar varios factores: cuál es la posición del votante del PSOE, a la vista de la debilidad mostrada por el partido tradicional de "izquierdas" y la posibilidad de que haya un trasvase de votos de Ciudadanos hacia el PP, y al mismo tiempo, qué evolución sigue el votante de Ciudadanos, con la perspectiva de un posible gobierno de izquierdas. Tengo la sensación personal de que el votante de Podemos es más fiel que el de Ciudadanos, y el del PP más fiel que el del PSOE, lo que en última instancia, en unas segundas elecciones, provocaría una acumulación del voto en el PP y Podemos. 

Susana Díaz decía hace un rato que es necesario reflexionar, analizar los resultados y hacer autocrítica de los resultados obtenidos. Está bien que lo haga, pero eso no le solucionará la papeleta; es bueno no olvidar que también tienen que tomar una decisión, y a ver quién es el que le pone el cascabel al gato, porque quizá a ese se lo coma el gato.

Mi apuesta personal es que el PSOE no se va a arriesgar a pasar a tercera fuerza política en unas segundas elecciones, por lo que acabará en brazos del PP, a cambio de una legislatura más corta y algunas otras cosas. Y donde dije digo, digo Diego. No sería tan raro.

Bonus track: es muy interesante el reciente movimiento de Mas al ofrecer a la CUP, además de varias cosas más, una partida presupuestaria para sanidad y gastos sociales. Teniendo en cuenta que los últimos resultados no son especialmente favorables a Democràcia i Llibertat, quizá alguien se esté poniendo nervioso y quiera darse prisa y ya de paso aprovechar el caos institucional tras el 20D. Habrá que ver qué hace la CUP ahora, sabiendo que el apoyo de su posible socio se ha reducido y que una cosa es el referéndum y otra cosa plantear una declaración de independencia en 18 meses, lo que no es ambicioso, es imposible. Yo sigo preguntándome: si Mas está tan, tan, tan comprometido con la independencia, ¿por qué no se quita de enmedio, que es lo que viene pidiendo la CUP desde el principio?

Nada más. Buenas noches.