A de Alicia y Mariano

A de Alicia vive esclavizada por una decisión. Una muy simple, aunque no vamos a entrar aquí a juzgar a nadie, o quizá sí que lo acabemos haciendo, pero un poco más tarde. La primera opción es bajar al perro ijoputa de su novio, que no tiene muchas luces, el dueño, no el can, a la calle a que el pobre bicho haga sus necesidades. La otra, seguir con el crucigrama que lleva cinco años haciendo; y no es que lo tenga casi acabado, sino que más bien, ni lo ha empezado y no será por falta de dedicación. Más que un crucigrama, aquello podría decirse que es un puzzle de diez mil piezas, por el tiempo empleado. Y todo porque el perro se comió las hojas con las soluciones, ya que A de Alicia jamás ha conseguido acabar ningún pasatiempo; no le da para tanto. Una chica no muy lista para un chico más que tonto con un perro ijoputa aficionado a comer hojas de pasatiempos. No desvelaremos qué alternativa tomará nuestra querida amiga A de Alicia, pero podemos adelantar que escondido en el portal, se encuentra agazapado un tigre de bengala llamado Mariano, que canta operetas en sus ratos de ocio y lleva sin comer desde que Julio Iglesias sacó su tercer disco.

No me miren así. Cosas más raras se han visto.