Whiplash

Ha vuelto a pasar. Y es que hay algunos colectivos a los que les cuesta especialmente distinguir entre la realidad y la ficción; quizá sea por lo poco acostumbrados que están a verse reflejados en películas.

Ayer por la tarde estuve viendo Whiplash, y no disiento en absoluto de la (mayoría de la) crítica cinematográfica que había leído hasta la fecha. Es cierto que no tiene el espíritu atormentado que transmite Birdman, pero eso no implica que sea peor (hay un detalle de Birdman que en mi opinión destroza la película, y lo voy a dejar ahí). La película es espectacular y magnífica y atrapa desde el principio.

Sin embargo, tenía curiosidad por ver que le parecía a la crítica musical y a los músicos profesionales (incluyendo profesores de academias de música), así que me puse a buscar y como era de esperar no les ha gustado nada. Nada de nada. Prácticamente lo mismo que pasó hace unos años con En tierra hostil de Kathryn Bigelow. En aquella ocasión los artificieros salieron a la palestra quejándose, para aclarar, por si había alguna duda, de que ellos no actuaban de la manera temerosa y casi suicida que se muestra en la película y que la visión que se daba de su profesión era irreal y bla bla bla.

Está claro que cada cual tiene derecho a expresar su opinión, pero no recuerdo haber leído en ningún lugar que Damien Chazelle dijese haber pretendido hacer una obra intimista y fiel del jazz. ¿Que no es como se muestra en la película? Tampoco lo es la seguridad informática y me atrevo a aventurar que lo mismo sucede con la investigación forense, la biología, la profesión de escritor, las matemáticas, el cine, el deporte... bueno, en general una buena parte de lo que se ve en las pantallas. Por no hablar de las 'licencias' y omisiones históricas y culturales que con demasiada frecuencia se ven en el cine (y que sólo reconocen los afectados por la incorrección/salvajada de turno, como ubicar las fallas en Sevilla).

¿Es eso un problema? Hasta cierto punto. Si eres tan idiota como para creerte todo lo que ves en pantalla, sí. Pero el problema en tal caso lo tienes tú. ¿Que sería deseable una mayor cuota de realismo? Es posible, pero aun así no estoy seguro de que la realidad pueda llevarse a la ficción siempre de una manera interesante para todos los públicos.

Volvamos. Es cierto, podría haberse hecho una película más fiel a la realidad; más cercana al mundo del jazz, de la música, más fiel con el esfuerzo personal y la superación, pero entonces no sería Whiplash. Sería otra cosa.

¿Limita el disfrute de ver Una mente maravillosa el hecho de que las alucinaciones de la esquizofrenia no sean como se muestran en la película? No. Probablemente si el director hubiese buscado realismo, se habría perdido gran parte del impacto. Pues aquí pasa lo mismo. No me cabe duda de que el jazz es infinitamente más grande que lo que aparece en pantalla. Pero, en definitiva, ¿a quién coño le importa la realidad? Es ficción, idiota.