Weeron

Los soportes utilizados para los compresores de sistemas de aire acondicionado del tipo que se instalan en las fachadas están habitualmente fabricados con una aleación de aluminio, acero y otros componentes adicionales, dependiendo del fabricante, que son unidos normalmente utilizando soldadura manual de arco metálico. Porcentualmente, el acero representa casi el 95% de la pieza. A principios de la década de los 90, la compañía Weeron, una de las principales empresas fabricantes a nivel mundial y suministradora en exclusiva de Fujitsu, Carrier y Mitsubishi comenzó a tener problemas económicos debido a la competencia china y la cancelación de varios importantes contratos públicos con la administración pública estadounidense. Las medidas que adoptó la empresa para superar la situación de crisis fueron la reducción de personal, la disminución del porcentaje de acero hasta el 70% de la pieza y su sustitución por cobre, estaño y otros compuestos más baratos, así como acelerar sensiblemente el proceso de soldadura. Este último aspecto aumentó la productividad de los operarios en un 15% aproximadamente según la información hecha pública por la empresa a principios de abril de 1994, momento en el que sus cuentas presentaban un aspecto saludable.

El 9 de agosto de 1997, en medio de una ola de calor que llevó a algunas zonas de los Estados Unidos a superar los 45 grados, un compresor de aire acondicionado de 29 kg cayó sobre un hombre desde un cuarto piso en Phoenix, matándolo al instante. Dieciséis aparatos más cayeron al vacío durante ese día y el siguiente, matando a cinco personas e hiriendo a otras cuatro, dejando a dos de ellas en estado vegetativo. Weeron no realizó ninguna comunicación pública tras estos incidentes, pero un peritaje judicial realizado por la Universidad de Chicago indicó que la aleación y el tipo y calidad de la soldadura detectada en los soportes defectuosos era insuficiente para sostener el peso del 10% de los compresores de mayor tamaño, y que en condiciones de calor extremo, había muchas posibilidades de que la soldadura cediese, dando lugar a los accidentes ocurridos.

La compañía se escudó en sus controles internos de calidad y las pruebas realizadas antes de la comercialización de los soportes, pero al mismo tiempo comenzó a revisar y cambiar los casi 2 millones de soportes vendidos con la nueva aleación. El coste de este proceso, unido a las demandas de sus principales clientes industriales y a la de los damnificados por los fallos de seguridad, puso a la compañía contra las cuerdas. El viernes 15 de enero de 1999 Weeron anunció la bancarrota, con una deuda contraída de más de 300 millones de dólares, una gran parte de ésta en concepto de indemnización a las víctimas, y dejando a más de 2500 trabajadores sin empleo. El comité de dirección fue declarado culpable de negligencia criminal y atentado contra la seguridad nacional. Fueron condenados a 45 años de cárcel. Excepto Mike Garrison, que falleció poco después del juicio de un ataque al corazón, el resto de miembros continúan a fecha de hoy entre rejas.