La intérprete

Esta noche después de cenar hemos ido al cine a ver La Interprete. Ha sido una dura lucha contra el sueño y el tedio, pero he conseguido sobrevivir y aquí estoy. Escribiría esto mañana, pero ahora lo tengo mucho más reciente y no quiero que se me olvide nada. Espero no destripar mucho la película, aunque total para lo que vale...

La película empieza con la siguiente curiosa escena (cortesía de Óscar): una persona chapurreando inglés desde el estrado y Nicole Kidman "traduciendo" a... ¿al inglés? Después de esto, la película es un cúmulo de despropósitos y tópicos. Primero, no se cuando se acostumbrarán a no poner gente con cara de malo en papeles de malo, y más cuando esperas una trama medianamente de calidad. Tampoco sé porqué no es posible tener, en películas relativamente serias, personajes cuyas vidas no estén salvajemente atormentadas, sin que parezcan encelográficamente planos. Porque desde luego tanto uno como otro son carne de Prozak y a cada cual más desgraciado. Los personajes son tan irreales y llenos de conflictos que ni Nicole Kidman ni Sean Penn parecen estar a la altura de sus interpretaciones habituales.

Pero es que la parte de política internacional tampoco tiene desperdicio. Para empezar, hace una apología radical de la ONU, y le atribuye un poder y una capacidad resolutiva que no tiene, todo montado sobre el gran papel de la diplomacia, que por lo general es incapaz de arreglar nada. Eso por la parte más seria. Yendo a los detalles, más bien cómicos, no sé cuando a un presidente de un país africano de aparentemente poca monta le han tirado flores en la segunda avenida de Nueva York. Ni cuando se le ha prestado tanta atención por parte de las autoridades americanas como parecen prestarle en la película. Quizá la acción transcurría en un universo paralelo. Quién sabe. Ni que fuese Putin o Schröeder.

Resumiendo, Sydney Pollack se ha lucido con una película bastante penosa. Para pasar el rato y poco más. Más suerte la próxima vez.