J.

J. nació el doce de octubre de 1965 en un pueblo de tamaño medio al norte de T.. Dotado de una inteligencia excepcional, desarrolló un precoz interés por la lectura y la escritura, devorando cualquier libro que llegase a sus manos. Gracias a una pequeña librería regentada por su abuelo, con sólo doce años había leído prácticamente todos los clásicos, y gastaba el poco dinero que ahorraba en novedades literarias inaccesibles intelectualmente a niños de su edad. Con quince años, ya tenía escritas tres obras de teatro, más de una docena de cuentos y un par de novelas cortas, aunque a decir por las anotaciones y rectificaciones que inundan estos textos, se sentía profundamente decepcionado por la carencia de fuerza y genio que encontraba en sus escritos.

Durante la primavera del 82, J. comenzó "Alcohol", un ensayo de doscientas treinta hojas en el que analiza la relación entre el alcohol, las drogas y la literatura a través de autores como Edgar Allan Poe, Ernest Hemingway o F. Scott Fitzgerald. En éste, la realidad y la ficción adoptan a menudo posiciones difusas, y la experimentación como fin en sí misma adquiere un papel vital durante todo el ensayo, no sólo en el plano literario sino también en el personal. Fiel a la precocidad que le condenó, en su búsqueda de un talento que nunca le faltó, y con tan sólo dieciséis años, desarrolló de manera consciente y voluntaria una adicción a las drogas y al alcohol que le condujo a la muerte siete meses más tarde y cuya radicalización es claramente apreciable hacia el final del ensayo. En éste, que quedó inacabado, puede distinguirse el genio que le dominó a lo largo de su vida así como el que le llevó a la tumba.

Aunque en algunas de sus últimas páginas, escritas pocas horas antes de morir, despliega una brillante falta de lucidez, esta obra no es considerada en ningún aspecto superior a sus primeros escritos. Es, únicamente, diferente.