El punto y coma, mon amour

Hace unos días un amigo me preguntaba sobre el uso del punto y coma, para mí el signo de puntuación más interesante, gracias a las posibilidades que proporciona para ajustar la velocidad del texto.

Veamos la definición de la RAE

 

"Punto y coma

1. Signo de puntuación (;) que indica una pausa mayor que la marcada por la coma y menor que la señalada por el punto. [...]

2. El punto y coma es, de todos los signos de puntuación, el que presenta un mayor grado de subjetividad en su empleo, pues, en muchos casos, es posible optar, en su lugar, por otro signo de puntuación, como el punto y seguido, los dos puntos o la coma."

 

¿Cuándo y cómo usar el punto y coma? Se trata de un tema muy personal y sólo al utilizarlo se va identificando dónde encaja y dónde no según tu forma de escribir. Dicho de manera rápida, aunque la RAE da muchos más detalles, si se quiere mostrar que son dos frases diferentes pero que están conectadas, se utiliza el punto y coma. Si se quiere que el lector se detenga, el punto. 

En los ejemplos siguientes se podría sustituir el punto y coma por un punto o una coma, e incluso en varios de ellos se podrían utilizar los dos puntos.

 

1.- Que le gusta nadar no es nada nuevo; hace mucho tiempo que va a la piscina con regularidad.

2.- Tampoco descartemos, si escarbamos un poco más, que lo que le moleste sea que otra persona tome una decisión; es decir, no tener todo el poder.

3.- Es otro suceso más en un universo demasiado grande para ser concebido; todo continuará su camino y las galaxias no te echarán de menos dentro de un millón de años.

4.- Por lo que leo, lo que tengo era un borrador; algo parecido a la arcilla que sirve de materia prima al jarrón.

5.- Podría haberse hecho una película más fiel a la realidad; más cercana al mundo del jazz, más, no sé, distinta.

 

El punto y coma permite dotar de fluidez al texto al sustituir algunos puntos. Como he dicho, esto depende mucho del estilo de cada persona, de la escena en particular y de la rapidez con la que quieres que el lector se mueva por el texto; a veces quieres que se detenga en un determinado punto o que lea unas líneas más lentamente y en otras ocasiones que fluya con facilidad. Un párrafo de 30 líneas solo con comas puede ser un infierno para el lector, si además tiene subordinadas y está repleto de incisos (sí, también es verdad que a veces es necesario llevar al lector al infierno). Si se quiere mantener un buen ritmo sin necesidad de introducir pausas, es posible que algunas de esas comas puedan ser sustituidas por punto y coma.

Pero dejemos el punto y coma y veamos un par de ejemplos sobre la fluidez de la lectura. Véase por ejemplo el uso de la coma y el punto con la misma frase.

 

Levantarse, vestirse, desayunar, cepillarse los dientes, suicidarse.

Levantarse. Vestirse. Desayunar. Cepillarse los dientes. Suicidarse.

 

Se ve incluso mejor si lo combinamos. 

 

Levantarse, vestirse, desayunar, cepillarse los dientes. Suicidarse.

 

En este caso lo que va detrás del punto gana mucha fuerza, gracias a la pausa y a no formar parte de la enumeración. Incluso cuando utilizábamos sólo puntos, "Suicidarse" pasaba desapercibida entre el resto de palabras; no había nada que la hiciese destacar. Ahora es diferente: es la única palabra que lleva una pausa antes.

He de confesar que de un tiempo a esta parte tengo cierta obsesión por hacer la lectura todo lo fluida que me es posible[,] a pesar de que eso en ocasiones le resta claridad al texto (esta frase es un buen ejemplo: con la coma tienes un respiro, pero si la eliminas la lectura es un poco agobiante). Tiendo a construir frases con pocas comas, eliminar los incisos y paréntesis y convertir los puntos que puedo en punto y coma. Eso te puede llevar a frases eternas y agobiantes, un inconveniente que hay que manejar con cautela.

Veamos algunos ejemplos más. 

 

1. Aquella mujer, la de los tentáculos, miró por encima del hombro y descubrió, estupefacta, que tenía piernas. ¿De dónde habían salido?

2. Aquella mujer, la de los tentáculos, miró por encima del hombro y descubrió estupefacta que tenía piernas; ¿de dónde habían salido?

3. La mujer de los tentáculos miró por encima del hombro y descubrió estupefacta que tenía piernas; ¿de dónde habían salido?

 

Más que el uso de la puntuación, lo interesante en este caso está en la primera parte. Los dos incisos del texto (3) ralentizan la lectura ya que obligan a realizar paradas frecuentes de los ojos. Si quitamos uno de los incisos (el de "estupefacta", frase 2), la lectura se vuelve más rápida y si reorganizamos un poco la frase (3) para evitar los dos, gana mucha más velocidad.

Evidentemente, no siempre es posible o deseable hacer esto. No se puede obviar que el "estupefacta" de la primera frase transmite algo diferente al de la segunda; en el primer caso tiene un espacio para ella sola y está cómoda, en el segundo es una palabra que no tiene una especial importancia.

Para acabar, un ejemplo de que el punto funciona mejor que un punto y coma si lo que se quiere es conseguir un golpe de efecto:

 

Aquella mujer, la de los tentáculos, miró por encima del hombro y descubrió, estupefacta, que tenía piernas; sí, allí estaban.

Aquella mujer, la de los tentáculos, miró por encima del hombro y descubrió, estupefacta, que tenía piernas. Sí, allí estaban.

 

Sin salirse de la norma, todo depende del ritmo que cada persona le quiera dar al texto. Y si es necesario, tampoco pasará nada por salirse de las normas; al fin y al cabo, para eso están.

(Imagen original: www.tatoo.com)