On leadership

Leadership is not defined by the exercise of power, but by the capacity to increase the sense of power among those who are led. The most essential work of the leader is to create more leaders. Adversarial, win-lose decision making is debilitating for all concerned. Contentious problems are best solved not by imposing a single point of view at the expense of all others, but by striving for a higher-order solution that integrates the diverse perspectives of all relevant constituents.

A large organization is a collection of local communities. Individual and institutional growth are maximized when those communities are self-governing.

– Mary Parker Follett, 1924

Vivir en armonía con la naturaleza

Vuelvo hoy con una entrada de hace algún tiempo correspondiente a un fragmento de El antropólogo inocente, de Nigel Barley. Un libro muy divertido y totalmente recomendable.

«Popularmente se supone que los africanos rebosan sabiduría indígena y conocimientos ancestrales sobre plantas y animales. Son expertos en su identificación por el rastro, el olor o las señales que dejan en los árboles y se embarcan en meticulosos análisis encaminados a determinar a qué planta pertenece una hoja, fruto o corteza. Para infortunio suyo, los occidentales suelen actuar de una manera interesada en sus interpretaciones. En la época en que se daba por sentada la superioridad cultural de Occidente, era intuitivamente evidente que todos los africanos se equivocaban en la mayoría de las cosas y que simplemente no eran muy listos. Por lo tanto, no era de extrañar que sus mentes no fueran nunca más allá de sus estómagos. El antropólogo se encontraba de forma inevitable en el papel de refutador de esta concepción del hombre primitivo. A él le tocaba demostrar que cierta lógica guiaba su comportamiento y que seguramente su sabiduría escapaba al observador occidental. En esta época de neorromanticismo, el antropólogo ético se sorprende al encontrarse de repente en el otro extremo. Actualmente, el hombre primitivo es utilizado por los occidentales, igual que lo fue por Rousseau o por Montaigne, para demostrar algo referente a su propia sociedad y reprobar los aspectos de la misma que les parecen poco atractivos. Los “pensadores” contemporáneos tienen el juicio fundamentado y equitativo en tan poca consideración como sus antecesores. Un ejemplo que me impresionó especialmente antes incluso de ir al país Dowayo fue una exposición de objetos de los indios pieles rojas. En ella se exhibía una canoa de madera y nos informaban que “las canoas de madera funcionan en armonía con el entorno y no son contaminantes”; junto a ella había una fotografía del proceso de contrucción en la que aparecían los indios quemando grandes extensiones de bosque para obtener la madera adecuada y dejar que se pudriera el resto. El “noble salvaje” se ha alzado de su tumba y se encuentra vivito y coleando en el noroeste de Londres, igual que en algunos departamentos de antropología.

Lo cierto es que los dowayos sabían menos de los animales de la estepa africana que yo. Como rastreadores, distinguían las huellas de motocicleta de las humanas, pero esa era la cima de su conocimiento. Al igual que la mayoría de los africanos, creían que los camaleones eran venenosos y me aseguraron que las cobras eran inofensivas. Ignoraban que los gusanos se convierten en mariposa, no distinguían un pájaro de otro ni te podías fiar de que identificaran bien un árbol. Muchas plantas carecían de nombre aún cuando las usaran con frecuencia; para referirse a ella tenían que dar largas explicaciones: “La planta que se usa para extraer la corteza con la que se fabrica el tinte.” Gran parte de los animales de caza se habían extinguido debido al uso de trampas. En lo que se refiere a “vivir en armonía con la naturaleza”, a los dowayos les quedaba mucho camino por recorrer. Con frecuencia me reprochaban no haber traído una ametralladora de la tierra de los blancos para poder así erradicar las patéticas manadas de antílopes que todavía existen en su territorio. Cuando los dowayos empezaron a cultivar algodón para el monopolio estatal, les suministraron grandes cantidades de pesticidas, que ellos inmediatamente aplicaron a la pesca. Arrojaban el producto a los ríos para después recoger los peces envenenados que flotaban en la superficie. Esta ponzoña sustituyó rápidamente a la corteza de árbol que habían utilizado tradicionalmente para ahogar a los peces. “Es maravilloso -explicaban-. Lo echas y mata todo, peces pequeños y peces grandes, a lo largo de kilómetros.”»

El mundo en el que vivimos

Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.

Ayn Rand

 

(A pesar de los sospechosos amigos de Correa, no estoy capacitado para opinar sobre la noticia de donde saqué la frase. Eso sí, en esta España de hoy, es fácil no sentirse identificado)

Virus

Quisiera compartir una revelación que he tenido desde que estoy aquí. Esta me sobrevino cuando intenté clasificar a su especie. Verá, me di cuenta de que en realidad, no son mamíferos. Todos los mamíferos de este planeta desarrollan instintivamente un lógico equilibrio con el hábitat natural que les rodea. Pero los humanos no lo hacen. Se trasladan a una zona y se multiplican y siguen multiplicándose hasta que todos los recursos naturales se agotan. Así que el único modo de sobrevivir es extendiéndose hasta otra zona. Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón ¿Sabe cuál es?  Un virus. Los humanos sois una enfermedad, sois el cáncer de este planeta, sois una plaga. Y nosotros somos la cura.

Agente Smith, Matrix

Teteras de porcelana

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell

 

La razón por la que la religión organizada merece hostilidad abierta es que, a diferencia de la creencia en la tetera de Russell, la religión es poderosa, influyente, exenta de impuestos y se la inculca sistemáticamente a niños que son demasiado pequeños como para defenderse. Nadie empuja a los niños a pasar sus años de formación memorizando libros locos sobre teteras. Las escuelas subvencionadas por el gobierno no excluyen a los niños cuyos padres prefieren teteras de forma equivocada. Los creyentes en las teteras no lapidan a los no creyentes en las teteras, a los apóstatas de las teteras y a los blasfemos de las teteras. Las madres no advierten a sus hijos en contra de casarse con infieles que creen en tres teteras en lugar de en una sola. La gente que echa primero la leche no da palos en las rodillas a los que echan primero el té.

Richard Dawkins

(Ambas de la Wikipedia: Tetera de Russell)

Sistemas de valores

Los logros, como factores principales de motivación, son trampas limitadoras. Nuestro sistema de valores ha sido modelado para equiparar nuestro sentido más profundo del valor personal con los logros, pero la clarividencia de la lógica arroja serias dudas sobre este modo de pensar. ¿Es una persona sin mucha educación o discapacitada intrínsecamente menos valiosa que un alto ejecutivo? ¿Escalar 8a nos hace más valiosos que nuestro amigo, que sólo escala 6c+? Pocos responderán que sí cuando se les formule la pregunta directamente. Sin embargo, esta estructura está anclada profundamente en la mentalidad de la mayoría de la gente y controla su autoestima. Cuanto más pensamos en un sistema de valores fundamentado en los logros, más erróneo se vuelve.

 

Arno Ilgner, Gerreros de la roca

Son Sherpas, no esclavos

[...] Los sherpas son seres humanos, no esclavos a los que se contrata para arriesgar su vida a favor de la tuya. Son empleados de una aventura que sólo les reporta dinero, no fama. Quizás no fue Reinhold Messner el primer himalayista en hollar los 14 ochomiles. Quizás un sherpa lo había conseguido antes pero nadie se enteró. Nadie cuenta los picos que alcanza un sherpa, ni siquiera cuántos de ellos mueren en las montañas que alumbran el éxito de los demás. [...]

Vía ElPaís.com

La Ley de Parkinson o El hombre más ocupado es el que tiene tiempo de sobra

"La ley de Parkinson afirma que "el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine". En una burocracia, esto es motivado por dos factores:

(1) 'Un oficial quiere multiplicar sus subordinados, no rivales' y

(2) 'Los oficiales se crean trabajo unos a otros.'

[...]

Para muchos, cuando más tiempo se tenga para hacer algo, más divagará la mente y más problemas serán planteados." [Wikipedia]

Pueden encontrar el ensayo en este PDF, y en The Endeavour, el blog de John D. Cook.