Virus

Quisiera compartir una revelación que he tenido desde que estoy aquí. Esta me sobrevino cuando intenté clasificar a su especie. Verá, me di cuenta de que en realidad, no son mamíferos. Todos los mamíferos de este planeta desarrollan instintivamente un lógico equilibrio con el hábitat natural que les rodea. Pero los humanos no lo hacen. Se trasladan a una zona y se multiplican y siguen multiplicándose hasta que todos los recursos naturales se agotan. Así que el único modo de sobrevivir es extendiéndose hasta otra zona. Existe otro organismo en este planeta que sigue el mismo patrón ¿Sabe cuál es?  Un virus. Los humanos sois una enfermedad, sois el cáncer de este planeta, sois una plaga. Y nosotros somos la cura.

Agente Smith, Matrix

Coches

Cosas que me ponen de mala leche:

1. El que tiene la extraña idea que conducir bien es circular por ciudad a 30 km/h, independientemente del tamaño de la vía.

2. El que conduce sin razón alguna por una gran avenida a 30 km/h hasta que ve un semáforo en ámbar y entonces acelera pasándolo en rojo y dejándote a ti parado en el semáforo.

3. El que piensa que tras poner el intermitente puede instantáneamente comenzar a cambiar de carril.

4. El que en una avenida de varios carriles se sitúa mal para girar por una calle y se enfada porque no le das prioridad.

5. El que piensa que conduce un fórmula 1 y para girar a una calle a 20 km/h marca la trazada ocupando dos carriles.

6. El que para girar a una calle a la izquierda o derecha en una calle de varios carriles ocupa no sólo el carril más cercano a la salida, sino también el contiguo.

7. El que utiliza el claxon sin razón alguna, o porque es gilipollas, que viene a ser lo mismo.

8. Y lo peor, el capullo incívico que intencionadamente aparca ocupando dos plazas de aparcamiento.

Hay más, pero seguro que me acuerdo mañana por la mañana de camino al trabajo.

Fin de semana: La Jarra (Buñol) / Jérica

El domingo fue un día especialmente fructífero en Buñol. He de reconocer que he notado bastante las sesiones de roco (boulder, más bien) en Vents de Muntanya durante estas semanas, tanto en los brazos como especialmente en los dedos. Dado que mucha gente del grupo estaba fuera, o decidió salidas alternativas, a la salida acudimos diez personas (Alex, Ana, Trevor, Diego, Pedro, Pablo, Sara, Elena, Rhian y un servidor) y el equilibrio entre material y número de asistentes fue prácticamente ideal. A pesar de las inclemencias meteorológicas (bastante viento y algo de lluvia durante unos ratos), la verdad es que la mañana fue bastante productiva.

Empezamos montando algo sencillo en la zona El Careto: Poder eléctrico y Carro güeyes, de la que monté la primera y pasé a Sangre por sangre, un 6a que en anteriores ocasiones me costó mucho montar y que hoy he encadenado sin demasiadas complicaciones. Subidito como estaba, decidí pasar a la zona El Paredón, justo al lado, donde intenté sin éxito una vía que no está en la guía, y cuyo grado debe estar en torno al 6b/6b+. Hasta la última chapa, el grado debe estar en torno a 6a+, y aunque lo intenté sin exagerar más de una docena de veces, con sus respectivos vuelos incluidos, me quedé a medio metro de la reunión sin demasiadas fuerzas para seguir intentándolo, en el mismo sitio que la última vez Alex.

Tras un pequeño descanso, y por recomendación de Edu, uno de los equipadores, me puse con Vuelo sin motor, un 6b de 15m muy divertido que conseguí encadenar sin demasiados problemas. Y esto me volvió a subir la moral, y aunque quería intentar Martillo de Brujas (6b+), al estar ocupado me dió por meterme en Siete Guerrilleros, un 6c que de nuevo, dejé sin montar a falta de una chapa y otra vez, con su respectiva docena de vuelos en el último paso. Las sensaciones en este caso fueron las mismas que en la anterior vía que no encadené: que me faltan brazos y que cuando empiezo a memorizar los movimientos, estoy ya demasiado quemado para intentarlos.

Así pues, me bajé y acabé la jornada con Papá Piquillo, un V+ que fue seguramente la vía que más me costó encadenar, ya falto de fuerzas tras seis horas de escalada.

Y con esto y un bizcocho, recogimos bártulos y volvimos a Valencia, aunque me quedo con ganas de volver y rematar las dos vías no finalizadas. Estas son algunas de las fotos hechas por Alex, aunque hizo muchas más.


Ayer, aprovechando el largo fin de semana, hicimos una salida "expréss" a Jérica, esta vez de manera más "íntima", ya que únicamente acudimos Alex, Trevor, Rafa y un servidor. A pesar del viento, nos desplazamos hasta el sector Aitana o No Dogma, donde apenas corría aire y se estaba francamente bien.

Trevor y Alex comenzaron calentando con el primer largo de Ocho horas, nano mientras que Rafa y yo hacíamos lo propio con Pepón cervecero (V). Tras ésta, Rafa y yo pasamos a Tigretón, un 6a técnico, mientras Alex y Trevor montaban Pepón cervecero y continuaban el segundo largo hacia Aranhe (6a+), lo que hizo las delicias especialmente de Trevor, fanático de las vías de varios largos.

Para acabar, y mientras Alex y Trevor acababan, conseguí montar con un par de paradas intermedias para analizar la vía Crucifixión, un 6b+ bastante divertido que luego Rafa subió con algunas dificultades. Trevor y Alex remataron el día subiendo Tigretón, tras lo cual volvimos a Valencia sobre las 13h.

Estas son algunas de las fotos del día.

Crash Pad(s)

Con todos ustedes, mi último capricho, obviamente relacionado con la escalada. En concreto, se trata de un Organic Full + Briefcase Crash Pad Combo, de tamaños 121x91x10cm y 91x60x7.5cm respectivamente, que pueden apreciar en la fotografía. ¿Por qué un Organic y no un Metolius, PAD, Beal, Mammut, Mad Rock, etc.? Más allá de que el diseño y los colores son totalmente personalizables, principalmente porque la espuma utilizada es virtualmente la mejor dentro del segmento, la relación calidad/precio es inmejorable y lo recomiendan tanto multitud de particulares como en sitios especializados (SuperTopo.com y RockClimbing.com). Respecto al tiempo de envío, desde que los encargué hasta que llegaron a casa, pasaron poco más de dos semanas (se fabrican en USA por encargo), tiempo totalmente asumible.

Este fin de semana ha sido intenso; mañana se lo cuento.

Notas cinematográficas

Vamos hoy con unas cuantas notas cinematográficas, tal y como indica el título. La primera es sobre la película La otra hija, una especie de abominable mix entre Señales y la novela de Stephen King Tommyknockers, que pude ver en pre-estreno gracias a una invitación de mi querida hermana. Si olvido el coste de la gasolina empleada en el desplazamiento, el gasto en palomitas y bebida, y las casi dos horas perdidas, casi no me duele. Cuando uno lee "Kevin Costner" en el reparto, tiende a pensar de manera automática en que la película puede valer la pena. Ese pensamiento dura hasta el momento en que reflexionas sobre la filmografía de este individuo; donde aparte de Bailando con Lobos, no tiene gran cosa. Resumiendo, no vayan a verla a menos que les paguen. Y en ese caso, piensen si tienen algo mejor que hacer.

Pasamos a la parte positiva. El sábado por la tarde estuvimos viendo El concierto, una más que agradable comedia de Radu Mihaileanu, coproducción de Francia, Italia, Rumanía y Bélgica, sobre un director relegado de su puesto por motivos políticos, que debe reunir a viejos músicos para dar un concierto en París. La verdad es que —sin que hubiera una razón para ello— no albergaba demasiadas esperanzas sobre esta película, que llevaba algún tiempo olvidada en el disco duro, hasta que nos decidimos a recuperarla. La película no tiene mayores pretensiones que ofrecer un rato de entretenimiento, con un trasfondo cómico y sentimental a partes iguales, algo que consigue sin complicarse demasiado la vida. En definitiva, no se trata de una obra maestra, pero se coloca sin dificultad por encima de la mayor parte de las películas que puedan ustedes ver.

Por último, el domingo continuamos la sesión con El Aura, del incombustible y omnipresente Ricardo Darín. A diferencia de Kevin Costner, puedo decir que no recuerdo haber visto una película de este actor que al acabar haya pensado que había perdido el tiempo; tampoco es que haya visto muchas, pero dado que gran parte de la cinematografía argentina de ámbito "público" que nos llega tiene a Ricardo Darín entre sus filas, he visto unas cuantas. El Aura es una película de cine negro, sencilla, sobria y con interpretaciones más que correctas. Si fuese una película americana, estaría llena de persecuciones, tiros y estrés, pero no es el caso, sino más bien todo lo contrario. Sin llegar a la lentitud, se toma las cosas con calma y le dedica a cada momento los minutos y segundos que requiere. Tampoco esta es una obra maestra, pero merece mucho la pena verla.

Montesa, 17 de octubre

Ayer domingo volvimos a Montesa, y aunque llevaba bastante cansancio acumulado de toda la semana y tenía unas agujetas terribles a causa de la clase de caballo del sábado, no me puedo quejar de cómo fue la mañana. La salida de este domingo ha sido bastante multitudinaria, ya que éramos inicialmente 12 personas y al final hemos acabado siendo 17; por suerte, había material para todos, aunque se ha echado de menos algún reverso adicional.

Hemos comenzado calentando como siempre en la cara norte del Tormo Gros. Rosa II, un IV+ ha servido para romper mano y tras ésta, he encadenado Pijus Magnificus, un 6b que la última vez me quedé con ganas de montar por la masificación de gente, y que pensaba que me iba a dar más guerra. La dificultad de la vía se concentra en el último tercio, y comienza con un paso complicado más de técnica que de fuerza; una vez pasado, el camino hasta la reunión no es sencillo pero nada especialmente complicado. Después de mi la ha intentado David, pero no ha tenido éxito.

Tras esta, Alex y yo nos movimos a la Paret de la Mola, donde conseguí encadenar con cierta dificultad Xila, un 6a+ que hace tiempo que tenía atragantado. En este caso, superé con cierta rapidez el primer paso, y el segundo se me enquistó hasta que localicé el agarre necesario. Alex, en su línea habitual, no encontró demasiados problemas.

Tras ésta, pasamos a La Panxa, un 6b que la última vez con Marcos fui incapaz de montar en condiciones. Alex la encadenó en su primer intento, y aunque yo necesité un par de intentos para superar la salida y tuve una caída en el diedro que hay casi a mitad de vía, pude conseguirla sin mayores problemas. Aprovechando que estaba "por la zona", repetí La colmena, el primer 6a+ que monté hace ya mes y pico, con enjambre de abejas incluído. Una vez superado el primer tercio de la vía, ésta se relaja y se convierte más en un 6a o incluso un V+ apretado.

Para acabar la mañana, ya bastante cansado y sin demasiada fuerza en los brazos, monté Tuli Lola, un 6a que la última vez encadené, pero en la que esta vez tuve que descansar quedando colgado de la última chapa. Y con esto y un bizcocho, volvimos a casa y a estas horas del lunes todavía me cuesta encontrar una parte de mi cuerpo en la que no tenga agujetas o esté magullada. Claro que sarna con gusto no pica, ¿o sí?

Más fotos, todas ellas de Ana y Alex (mi cámara estuvo sólo de excursión), a continuación.

Carcalín (Buñol), 12 de octubre

Este pasado martes, aprovechando la fiesta nacional y a pesar del mal tiempo, Alex Ana y yo volvimos a salir, aunque en realidad sin demasiadas esperanzas de poder hacer algo; la previsión del tiempo aseguraba lluvias y a diferencia de otros días, esta vez no parecía que el tiempo nos fuese a respetar. Sin embargo, ignoramos las previsiones meteorológicas y nos dirigimos a la zona de Carcalín, en Buñol. La manera de llegar a la zona no tiene demasiadas complicaciones. Entrando en Buñol desde Valencia por la A-7, pasamos la gasolinera y el Lidl que hay a la entrada, dejamos atrás la estación de tren y en la pequeña rotonda que hay seguimos recto, hasta que la calle hace una curva. En ese punto se gira a la izquierda, y se sigue la calle que va más a la derecha, que se llama calle del Doctor Fleming. Continuamos por esa calle, y al final giramos a la derecha (como punto de referencia, en esa esquina hay un bar). Continuamos por esa carretera mientras vamos saliendo del pueblo, y kilómetro y pico después llegamos a una curva de 180º, unos metros después de una fuente que hay al lado de la carretera. En caso de que vayamos a la Jarra, seguiríamos bajando por la carretera, pero en este caso subimos por un camino que parte justo en la propia curva.

Hay que seguir ese camino asfaltado unos 2km, hasta que se llega a una curva en la que hay una pequeña explanada a la derecha y otra más pequeña a la izquierda. En este punto es donde hay que dejar el coche, y seguir andando por una carretera de tierra. Tras algo menos de cinco minutos andando, la carretera se convierte en una senda que pasa entre la pared y una barrera artificial construida con trozos de vía, cuyo propósito es (asumo) evitar que las rocas de posibles desprendimientos caigan a las vías del tren, que pasa por debajo. Seguimos por la senda, que comienza a bajar, y poco después comenzaremos a ver las chapas en la pared. A partir de ahí, ya se trata de buscar las vías que uno prefiera, para lo que es muy recomendable por no decir imprescindible la Guía de la Sierra Malacara.

En nuestro caso, bajamos hasta el sector Corral de Cabras, donde calentamos con La Sensillica, un IV+ sin complicaciones. No había acabado de bajar cuando comenzó a llover, así que nos fuimos al sector Techo del Corral, donde al menos no nos mojábamos. Allí, aprovechando un par de colchones que encontramos, comenzamos a estudiar la vía El lado oscuro, un 8a+ que aunque está totalmente fuera de nuestras posibilidades, tenía dos o tres chapas antes de llegar al techo que parecían asequibles.

Lo primero que hicimos fue intentar subir la vía hasta la segunda chapa (la primera la vimos minutos después), para ver qué grado de "asequibilidad" tenía aquello. Tras ver que podíamos intentarlo, nos atamos la cuerda y conseguí montar la segunda chapa. Tras varios intentos infructuosos por llegar a la siguiente, Alex probó pero tampoco tuvo éxito, por lo que continuamos un rato más y acabamos dejando un maillon que quizá una semana después aún siga allí.

Tras esto, decidimos quitarnos el arnés y comenzar la parte que habíamos montado, pero esta vez desde el suelo. Así estuvimos quizá hora y pico, y acabamos agotados.

Para acabar, aprovechando que había dejado de llover, volvimos al sector Corral de cabras y Alex consiguió encadenar Tita la fisurita, un 6a que (él) llevaba tiempo queriendo montar, y que yo intenté pero mis brazos no daban más de sí y tuve que abandonar. Finalizamos la mañana probando Els bunyolers, un 6b que apenas pudimos comenzar (yo especialmente).

Tras esto, recogimos los trastos y volvimos a casa, con la lluvia sin dejar de caer.

Chulilla, 25 de septiembre 2010

Hace unas semanas salimos por primera vez a Chulilla a escalar, en la que era hasta hace poco la escuela de escalada de referencia en la Comunidad Valenciana y una de las más importantes de toda España. Por alguna razón, parece que la asistencia a esta escuela ha disminuido en los últimos años, y que la atención se ha centrado más en Montanejos. En cualquier caso, todo parece indicar que se siguen equipando y manteniendo vías, así que no se me ocurre ninguna razón por la que no ir más a menudo, teniendo en cuenta que está relativamente cerca de Valencia y una gran parte del trayecto es por autovía. Chulilla, como Montanejos, tiene una infinidad de sectores distribuidos por las cercanías del pueblo, y aunque no hay ningún libro publicado sobre la escuela (que yo sepa), en esta página hay croquis más o menos actualizados de los sectores. Si se quiere algo un poco más elaborado y actualizado, en un quiosco que hay en la plaza del pueblo (fácil de identificar, la carretera pasa por ella) puede comprarse la guía en papel por 15 €. En esa misma plaza se puede desayunar o tomar algo al acabar la jornada; nosotros estuvimos tomando algo antes de ir a escalar y el dueño del bar no puso impedimentos a que consumiésemos bollería del horno, aunque es recomendable preguntar antes. En cualquier caso, los croissants rellenos de chocolate que hacen el horno (cercano a la plaza) están impresionantes, o eso dice Laura.

En esta ocasión, el número de personas que se apuntaron fue menor en comparación con otras salidas especialmente multitudinarias. Aparte de los incombustibles Alex, Ana y un servidor, vinieron Luis, Abel y Laura en calidad de acompañante y fotógrafa ocasional. Más tarde aparecieron Raquel y Jorge, que hace poco que se han unido. En total, tres cuerdas y siete personas, casi óptimo.

El sector escogido para esta salida fue Fantasía, relativamente cercano al pueblo. Para llegar a éste, a falta de 2km aproximadamente para llegar a Chulilla (ya se distingue), hay que coger una carretera que se desvía a la izquierda al lado de un bar/restaurante. Esta carretera baja, y a unos 2km del desvio hay una pequeña central eléctrica a la izquierda de la carretera; en ese mismo punto una pendiente de tierra baja a la derecha unos 50m hasta hasta una explanada donde caben 3-4 coches donde se puede aparcar. En caso de que esté completo, unos 300 metros antes de llegar a la estación eléctrica hay una explanada a la derecha (al mismo nivel que la carretera) donde también se puede aparcar. Suponiendo que hayamos aparcado en la explanada que hay a la altura de la estación eléctrica, subiremos por la carretera en dirección a Chulilla unos 150m., y a la derecha sale un camino de cemento que sube. Seguimos este unos 100m. y cogemos una senda a la izquierda, para seguir subiendo, hasta que llegamos a un bloque de roca que no es complicado de subir (2-3 m. de altura) pero que está bastante resbaladizo. Una vez arriba, podremos distinguir la senda, que siguiéndola nos lleva a Fantasía. La pared que se ve enfrente es el sector Pesadilla, y Fantasía queda a la derecha, bordeando la pared hacia el barranco.

El grado relativo de Chulilla es por lo que he averiguado el referente de la CV, y desde luego no se regala nada. Para calentar, empezamos por las vías de la izquierda, dos V+ (Oh Carol y Champagne para todos) que en especial el primero de ellos me hizo sudar de lo lindo, con los brazos y los dedos fríos. Estas dos vías las hicimos todos, aunque Alex continuó Oh Carol hasta una reunión superior, cuya graduación debe estar en torno al V+/6a.

Tras estas, con bastantes dificultades y no menos miedo, monté Ovejo virgen (6a+), cuya parte más complicada se encuentra en los primeros metros de la vía. Además, la distancia entre las chapas que hay en las vías de este sector (y que por lo visto es mayor aún en otros sectores de Chulilla) dificulta la vía, no tanto físicamente como psicológicamente. Alex encadenaría esta vía algo más tarde, en lo que según él era su primer encadenamiento de un 6a+ (todo depende de si contamos como 6a+ la vía La colmena de Montesa, que tiene ese grado "oficial").

Mientras tanto, Alex encadenaba Correrá la sangre, y Jorge hacía lo propio con El reto del semilolo, un 6a+ que tiene una barriga interesante en el primer tercio. Un rato después Alex montaría esta vía, y yo, a pesar de varios intentos, fui incapaz de pasar de esa barriga, más por miedo que por falta de fuerzas.

Después de comer nos movimos hacia la derecha del sector, casi llegando a Fantasía II, buscando un 6a o un 6a+ que fuese accesible a nuestras posibilidades y fuerzas, algo escasas a esas horas (por lo menos en mi caso). Al mismo tiempo Jorge, bastante más experimentado y fuerte que nosotros, buscaba un 6b que encadenar. Aunque habían varias interesantes, las primeras chapas estaban a cuatro o cinco metros de altura, bien porque la habían equipado así, bien porque habían quitado la primera chapa (algo que vimos en bastantes vías). Esto hacía el inicio particularmente peligroso, además sin la seguridad de un crash pad, así que buscamos aquella vía cuyo acceso a la primera chapa fuese mejor, y la escogida fue Verano del 97, un 6a/6a+ que con las fuerzas escaseando y una distancia entre chapas nada despreciable, abordé en el tipo de escalada la "próxima chapa", hasta que el miedo a una caída me hizo cambiar de opinión a mitad de la vía y bajar a un lugar más seguro: el suelo. Jorge encadenaría esa vía sin mayores problemas tras bajarme yo, devolviéndome el maillon que había tenido que dejar.

Tras esa vía, y alrededor de las 17:30h, cogimos los trastos y volvimos a casa, dejando a Jorge y Raquel, que habían llegado más tarde, estaban más fuertes y seguían teniendo ganas de trepar, buscando nuevas vías que montar. A continuación, las fotos de la salida, que hay bastantes. Algunas son de Alex (indicadas por "Alex Vlcia"), algunas hechas por Laura y Luis (indicadas por "unsociability.org").