Balance de cuentas del 2005

No puedo decir que el 2005 fue un año para recordar ni para olvidar. Volví a la soltería, me acerqué peligrosamente a los treinta, mi abuelo Pepe falleció y me compré un piso con unas cadenas de treinta años. Y este blog se convirtió al final en uno de mis principales modos de expresión. Por lo demás, la vida siguió aproximadamente igual que hasta el momento si he de confiar en mi memoria, que ya es mucho. Todo bien a esta parte del mundo, de momento.

Gracias a todos por haber llegado hasta aquí.

Feliz año nuevo

Presupuestos para el 2006

Estar más en forma, ser más feliz, más productivo. Sentirme cómodo, no beber demasiado, hacer ejercicio regularmente en el gimnasio (tres días por semana). Mejorar las relaciones con mis compañeros de trabajo, comer bien (no más cenas de microondas y grasas saturadas), ser un conductor mejor y más paciente, un coche más seguro; dormir mejor (sin pesadillas), sin paranoias, ser respetuoso con todos los animales (no tirar a las arañas por el desagüe), mantener el contacto con los viejos amigos (disfrutar de una cerveza de vez en cuando). Comprobar regularmente el crédito disponible en el banco (moral), favores por favores, encariñarme pero no enamorarme, colaborar con las casas de la caridad, ir al supermercado los domingos (nada de matar polillas o poner hormigas en agua hirviendo), lavar el coche (también los domingos), dejar de asustarme por la oscuridad y las sombras del mediodía -no hay nada tan infantil, tan ridiculamente adolescente y desesperado. Vivir a mejor ritmo, más despacio y calculadamente, sin posibilidad de escape. Ser autónomo, preocuparme (sin capacidad para hacer nada), ser un informado y preparado miembro de la sociedad (pragmatismo, no idealismo). No llorar en público, reducir la posibilidad de ponerme enfermo, comprar neumáticos que se agarren sobre mojado; mejorar mi memoria, seguir llorando por una buena película, seguir besando con saliva. No ser vacío y frenético como un gato atado a un palo y tirado contra una mierda congelada (ser capaz de reirse de la debilidad). Ser más calmado. Estar más en forma, estar más sano, ser más productivo.

Igual que un cerdo drogado de antibióticos metido en una caja.

-

Traducción mía relativamente fiel de Fitter Happier de Radiohead. Qué otra cosa más apropiada.

Manías

Se dormía. Por cualquier rincón, se dejaba caer y se dormía; no importaba el lugar o el momento. Para cuando la gente había empezado a señalarla y susurrar entre dientes, ya se había ido. Deberías resistir, le decían algunas personas, y ella sonreía amargamente encogiéndose de hombros. Ójala, pensaba. Ójala, decía, mientras lloraba por dentro. Le hubiera gustado tener el poder para tomar ese tipo de decisiones, pero su cuerpo se rendía sin darle opción, y todo el margen que poseía eran unos escasos segundos y la única decisión, evitar la caída hasta el suelo. Aprendió a no confiar en sí misma y a tener una fe ciega en los demás. Algunos le fallaron y otros permanecieron siempre a su lado, atentos a esos momentos en los que su amiga abandonaba este mundo.

Por lo demás, nunca le gustó aquello de que se dormía, porque siempre dijo que no era ella. Prefería bromear diciendo que le dormían. Manías, decía con una sonrisa inocente, y hasta hoy, nadie ha podido demostrar que no tuviera razón.

Sensaciones familiares

¿Os es familiar la sensación esa de oír sonar el despertador, y pensar, en semiinconsciencia, que no puede ser es imposible que suene porque es que me acabo de acostar y aún no me he dormido, absolutamente convencido de que realmente, válgame dios, JODER no puede ser es imposible que suene ya porque JODER es que te acabas de acostar y aún JODER no te has dormido, y encender la luz para ver qué hora es, empezando a dudar de que realmente no pueda ser y sea imposible que suene y de que te acabes de acostar y de que aún no te hayas dormido, descubriendo con horror que tus dudas están más que fundadas, porque aunque te sientes como si no hubieses dormido ni diez minutos, puede ser que suene porque es que no te acabas de acostar y hace ya horas que te habías dormido?

¿Sí? A mí, desde esta mañana, un poquito más.

(O eso, o alguien me ha metido un puto agujero temporal en la cama, que no es precisamente lo que yo espero que se meta en la cama conmigo.)

Una alegría para acabar el 2005

Como la gente que me sigue sabe, hace ya algún tiempo me compré un piso, o mejor dicho, lo señalicé. Porque la compra, debido a ciertos problemas con la escritura y a que éste era una herencia, se retrasó unos seis meses, hasta que finalmente, el pasado uno de diciembre pude anunciar que finalmente, era propietario de un piso que está localizado por aquí.

Seis meses es bastante tiempo esperando que te den un piso de segunda mano, pero al final, parecía que todo había salido bien. Hasta que esta mañana me llama el administrador de la finca para informarme de que el próximo diecisiete de enero tenemos una reunión de vecinos porque al parecer, la finca padece aluminosis. Al parecer, teniendo en cuenta subvenciones (la finca en cuestión es de los años sesenta) y demás, no será demasiada pasta, pero de momento, a la mierda la puta reforma el puto fin de año y los putos reyes magos, porque la verdad es que se me han quitado las ganas de salir y de hacer nada.

Soy idiota

Hace cosa de tres meses y pico me enamoré perdidamente —no tanto, no tanto— de una chica que trabaja en una tienda de ropa de la Plaza del Ayuntamiento, a la que entré buscando unas zapatillas (que acabaron siendo estas y que no compré allí).

Quizá fuese su amabilidad o quizá fuese su comentario de que me pasase de vez en cuando, y así nos vemos (el autor de estas líneas reconoce que la memoria puede haber alterado las palabras, pero piensa, o quiere creer, que no la idea detrás de éstas), pero el caso es que salí de allí intrigado y pensando que tenía que volver e invitarla a una cerveza. Y hasta hoy, que sigo pensando que debería hacerlo, pero no me atrevo porque soy un cobarde.

El pasado sábado, tomando una Guinness en el Sally O'Brien, me volví a enamorar de una camarera rubia guapísima, y eso me ha hecho acordarme de aquella primera chica, de que me enamoro con mucha facilidad, y de que debería ser muchísimo más valiente porque sólo hago que repetirme que no tengo nada que perder.

Preguntas y Respuestas

Ayer apareció en los medios de comunicación la noticia de que a partir de mañana hará más frío debido a vientos provenientes del norte.

Y desde la oposición, nos preguntamos: ¿Hasta cuándo, señor Zapatero? ¿Hasta cuándo piensa el Gobierno mantener esta política de relaciones meteorológicas con los países del norte? ¿Qué hay detrás de esa fijación que desde que llegó su partido al poder, existe por las bajas temperaturas al llegar estas fechas? ¿Y por qué, señor Zapatero, por qué hemos tenido que conocer esta noticia por la prensa? ¿Dónde está su diálogo y su talante ahora?

No queremos este europeísmo partidista y excluyente, señor presidente del Gobierno. ¿Por qué no predica usted por una vez con el ejemplo e inicia relaciones termográficas con los países del sur? ¿Dónde ha quedado su solidaridad y su política de izquierdas? Y aún le diré más, ¿no tenemos ya viento más que suficiente en España? ¿Es realmente necesario importarlo, cuando existen otros productos prioritarios como la lluvia, de la que padecemos, como parece que ignora usted, un serio déficit?

Tiene usted mucho que explicarle a los ciudadanos de este país, señor Zapatero, así que mejor será que empiece cuanto antes.

Miedo

Estoy en la cama, con los ojos cerrados, y me veo a mí mismo, tirando agua en un cubo a algo que parece un pantano. Al principio, despacio, y poco a poco más rápido, hasta que sólo veo eso dentro de mi cabeza. Es como un bucle infinito, pero cada vez más deprisa. Aún no me he dormido, por lo que soy parcialmente consciente de lo que pasa. Intento mover los brazos y no puedo, y pasa lo mismo cuando intento llamar a alguien, porque mi boca no se abre. Estoy literalmente acojonado, porque darse cuenta de que tu cuerpo no te obedece no es una sensación agradable en absoluto. Me pongo nervioso, y mi corazón empieza a latir cada vez más rápido, hasta que me digo que he de tranquilizarme. Hago lo posible por calmarme, y espero que todo pase, porque, ¿qué otra cosa puedo hacer? Respiro lentamente, y algunos segundos después, siento una especie de sudor frío y un ligero cosquilleo, parecido remotamente a lo que se siente cuando fluye la sangre por una mano que se ha quedado dormida, y vuelvo a ser un aliviado dueño de su propio cuerpo.

Podría decirse que una posible analogía es la de un ordenador que se queda colgado ejecutando algún programa y no responde al teclado ni al ratón durante unos segundos, sólo que en este caso no hay botón de reiniciar y ese ordenador resulta ser tu cabeza. Esto pasó hace unos días, y sólo puedo decir que asusta. Asusta mucho, muchísimo. Fue, con diferencia, la experiencia más aterrorizadora que he tenido en mucho tiempo.

-

Parálisis del sueño (Ver en Wikipedia)

«La parálisis del sueño es una condición muscular producida por la atonía que tiene lugar mientras la persona duerme. Se observa mayormente en los momentos en que el individuo está despertándose o quedándose dormido, o comenzando una fase REM del sueño. La parálisis es totalmente normal y se produce cada vez que uno duerme. Es el mecanismo natural de defensa del organismo para evitar el "actuar físicamente los ensueños", lo cual podría resultar dañino y peligroso al individuo dormido.

Durante algunos episodios de parálisis se puede sentir una sensación de ahogo o de que cuesta respirar, con opresión del pecho, palpitaciones y otras sensaciones de origen fisiológico. Esta parálisis, acompañada por temor en la persona que la padece se conoce como pesadilla. El sujeto se siente incapaz de realizar cualquier movimiento o hablar pero está plenamente consciente de su situación y de lo que ocurre en su medio ambiente circundante ya que puede oír, oler o percibir sensaciones táctiles, incluso ver si tiene los ojos abiertos.»