Yo mismo en clave de meme

Hace unos días, Vitore me pasaba este meme, que acojo con la correspondiente alegría y jolgorio, a pesar de lo poco que me gusta enumerar cosas. Vamos a ello, no obstante.

Hace 10 años yo... seguía siendo yo. Lo recuerdo perfectamente. El veintisiete de marzo de 1996 salí de casa a las siete y media como todos los días, para ir a clase en el politécnico, pero aquel día, para variar, había huelga de trenes. Aquella espera propició que conociese a una chica que provenía de la estepa rusa y que se llamaba Juana. Juana García, para más señas. Nunca más volví a saber de ella después de aquel día. Más tarde, en clase, empecé a oír extrañas voces que provenían de algún lugar de mi cabeza, y ahí siguen desde entonces. Por lo demás, el día fue bastante normal.

Hace 5 años yo... seguía siendo yo, pero un poco más yo. Veintisiete de marzo de 2001. Hacía poco que había comenzado a trabajar, y aún no me había acostumbrado al maltrato físico y psicológico, por lo que tenía frecuentes pesadillas y ataques neuróticos en los que me arrancaba la piel a mordiscos. Recuerdo que ese día —o el anterior— me arranqué una oreja que luego me volvieron a poner al revés. Los demandé y me arrancaron la otra. Decidí no volver a quejarme y dos años después me salieron las dos orejas otra vez.

Un año atrás yo... seguía siendo yo, pero empezaba a estar harto de mi (yo). Veintisiete de marzo de 2005. Aquel día estaba yo más arrugado emocionalmente que una pasa, como el resto de aquel mes, situación que se prolongó durante varios más. Empecé a intimar con un agradable grupo de caracoles y saltamontes. Aparte de eso, me compre un helado de vainilla y chocolate y me lo metí en el bolsillo, lo que me refrescó las ideas y otras muchas cosas. Esa noche se me cayó el último diente de leche.

Ayer yo... ayer yo, sí. Veintiséis de marzo de 2006. Me levanté, para no alterar mis sanas y sagradas costumbres dominicales, pasadas las doce del mediodía. Me compré en un arranque de autosatisfacción personal El Padrino y Amanecer con hormigas en la boca. Le dí vueltas a la única laguna que le queda a mi futura novela y acabé tomando un helado de turrón y café con abundante nata montada con Paula, Ishtar y Ana. Esa noche no cené. A las once maté un mosquito y me lo comí porque tenía hambre.

5 lugares especiales para mí... Cortes de Pallás, "mi" pueblo. Valencia. Mi cabeza. Cualquier sitio con silencio. Mi cama.

5 alegrías para mí... Un día de viento. Un día de lluvia con libertad para mojarme. Una cerveza Guiness. Que una chica que no conozco me saque la lengua. Mi hermano Paco cuando se ríe.

5 juguetes favoritos... Mi pequeña bici. El tente. La plastilina. Mi cabeza. Mi hermano Paco, que no era un juguete pero nos lo pasábamos bien jugando.